Arte virreinal de un centro cosmopolita

Junio 28, 2017

Para celebrar la donación de 119 objetos de la colección colonial de la CPPC a cinco instituciones simultáneamente, invitamos a tres curadores a escribir sobre cómo se relacionarán estas obras con las ya existentes en las colecciones de estos museos. En esta tercera entrega, Dennis Carr, Curador Carolyn and Peter Lynchof de artes decorativas y escultura del Boston Museum of Fine Arts, habla sobre cómo estas obras coloniales de Venezuela estarán contextualizadas en su reconocida galería Art of the Americas.

La primera parte, escrita por Jorge Rivas, Curador Frederick and Jan Mayer de Arte colonial español del Denver Art Museum, se puede leer aquí. La segunda parte, escrita por Rosario Granados, Curadora asociada Carl & Marilynn Thoma de Arte Colonial Español en el Blanton Art Museum, se puede leer aquí


Durante el período virreinal, Venezuela fue un centro de comercio clave para el mundo del atlántico español en la intersección con el sur del Caribe. Durante el siglo XVIII la población de Venezuela, así como la de su capital Caracas, creció significativamente. Un centro cosmopolita debido a las conexiones comerciales transatlánticas, Caracas atrajo a artistas y artesanos de España y las Islas Canarias, y apoyó las industrias nacionales de fabricación de mobiliario, arquitectura, escultura y pintura. La donación de ocho magníficos ejemplos de las artes decorativas y pintura venezolanas de la Colección Patricia Phelps de Cisneros (CPPC) al Museo de Bellas Artes de Boston (MFA) ofrece una oportunidad para mostrar la evolución del arte venezolano durante el período virreinal. Esta donación es un homenaje a los coleccionistas Patricia Phelps de Cisneros y Gustavo Cisneros por sus largos esfuerzos por preservar, estudiar y celebrar el extraordinario legado artístico de su Venezuela natal.

Originalmente ubicado en la Hacienda Carabobo fuera de Caracas, este conjunto de objetos ejemplifica la notable variedad y amplitud del arte venezolano de los siglos XVII al XIX. La donación incluye una importante pintura religiosa, Nuestra Señora de Guía (c. 1762) por Juan Pedro López (1724-1787) (Fig. 1), así como muebles tallados atribuidos a Domingo Gutiérrez (1709-1793), Antonio Mateo de los Reyes (activo de 1725 a 1766) y Francisco José Cardozo (activo de 1768 a 1820), y muebles incrustados en estilo neoclásico por Serafín Antonio Almeida (1752-1822)[1].

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Fig. 1. Juan Pedro López, Nuestra Señora de Guía (c. 1762). Óleo sobre madera. 100.3 x 69.2 cm. Museum of Fine Arts, Boston. Promised gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Jorge Rivas

Cinco de los objetos en la donación han estado en calidad de préstamo en el MFA desde 2010, y se han exhibido en la galería 53 del ala Art of the Americas. El ala, al igual que la CPPC, incorpora arte etnográfico, colonial, post-colonial y moderno en sus muestras en medios mixtos, muy contextualizadas. El MFA colabora con la CPPC desde 2010 en una serie de préstamos clave de arte latinoamericano que han ampliado enormemente la representación de América Latina en las galerías, sumando a las fortalezas tradicionales de la colección del museo en arte de Nueva Inglaterra y los Estados Unidos.

Muchos de los objetos de la donación actual fueron seleccionados específicamente para mostrar importantes conexiones estilísticas y culturales en el hemisferio–conectando Norte y Sur y, en algunos casos, vinculándose directamente a objetos en la colección permanente del MFA. La estantería de caoba tallada en un patrón ondulado y adornada con motivos foliados (Fig. 2) se atribuye al artista venezolano Domingo Gutiérrez.

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Fig. 2. Domingo Gutiérrez, Estante (Siglo XVIII). Madera de caoba y latón. 170.2 x 115.6 x 34.3 cm. Museum of Fine Arts, Boston. Gift of Patricia Phelps de Cisneros in memory of Carmen and Alfredo Machado

Nacido y entrenado en las Islas Canarias, a Gutiérrez se le reconoce por tallar algunos de los interiores de iglesias y edificios religiosos de Caracas más ornamentados, realizados en el punto más alto de su carrera en la segunda mitad del siglo XVIII. [2] Gutiérrez también creó lujosos muebles domésticos, y esta sección de estantería (probablemente colocada originalmente sobre un escritorio o mesa) tiene ciertas características del taller de Gutiérrez, tales como el ornamento frondoso en el centro del frontón. Gutiérrez colaboró ​​a menudo con el pintor canario Juan Pedro López en comisiones importantes para retablos religiosos en Caracas, y el marco tallado de la pintura Nuestra Señora de Guía (véase la Fig. 1) –que se cree fue creado para un retablo en el Convento de Las Monjas Carmelitas Descalzas– tiene un contorno curvilíneo similar. [3]

La fachada ondulante de la estantería se asemeja a muebles producidos cerca del Caribe y en otras regiones de América durante el siglo XVIII, con conocidos ejemplos que van desde el Brasil portugués hasta la Canadá francesa.[4] En el ala Art of the Americas del MFA, el librero de Gutiérrez se exhibe en contexto con mobiliario de distintas regiones: un escritorio y estantería del Rhode Island británico (Fig. 3) con su fachada "block-and-shell", característica de los muebles de Newport y de Providence, y una magnífica cómoda de caoba cubana con sus acabados originales en plata (Fig. 4).

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Fig. 3. Escritorio y librero (1770–1790). Caoba, nogal, pino y cerezo. 241.9 x 101.3 x 66 cm. The M. and M. Karolik Collection of Eighteenth-Century American Arts. Fotografía © Museum of Fine Arts, Boston
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Fig. 4. Cómoda (1750–1800). Caoba, cedrela odorata, herrajes de plata. 116.5 x 174 x 89 cm. Henry H. and Zoe Oliver Sherman Fund. Fotografía © Museum of Fine Arts, Boston

Si bien los orígenes precisos de este estilo no son claros, se puede entender como un florecimiento tardío del estilo barroco europeo con un particular interés en materiales y cintería finos y superficies reflectantes, que llegó a América a través de libros impresos de arquitectura y mobiliario, así como de objetos que acompañaron a sus dueños y artesanos inmigrantes que habían sido entrenados en Europa. Cabe señalar que los escritorios y libreros en la forma del gabinete de Gutiérrez son relativamente raros en el mundo español, y están más relacionados con el mobiliario anglo-holandés que con el hispano.

Dentro de las galerías del MFA, los visitantes también pueden ver una silla lateral del siglo XVIII de Venezuela de estilo rococó de la CPPC (Fig. 5) en relación con sillas similares hechas en diferentes regiones de Norteamérica.

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Fig. 5. Desconocido, Venezuela, Silla (Siglo XVIII). Madera de roble venezolano. 108.5 x 54 x 52 cm. Museum of Fine Arts, Boston. Gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Adriana Cisneros de Griffin

La instalación comienza con una silla "Chippendale" producida en Londres–un estilo que influyó enormemente a los ebanistas estadounidenses– y continúa con sillas de Portsmouth, New Hampshire; Boston, Nueva York y Philadelphia, hasta el sur del Caribe con ejemplos de Barbados y Venezuela. La comparación de estas sillas hace evidente las diferencias estilísticas entre varias regiones de la América colonial, pero lo más importante es que muestra que todos los artesanos de estas regiones hablaban el idioma del estilo rococó europeo de moda, sólo que con diferentes dialectos.

Otra pieza dentro de la donación al MFA, un sillón tallado muy importante atribuido a Antonio Mateo de los Reyes de Caracas, demuestra la influencia tanto del estilo europeo como del indígena en la fabricación de muebles en América Latina (Fig. 6).

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Fig. 6. Antonio Mateo de Los Reyes, Silla (c. 1755). Madera de cedro, enyesada policromada y dorada. 107 x 77 x 56 cm. Museum of Fine Arts, Boston. Gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Carlos Duarte

Este tipo de sincretismo o hibridación es creado frecuentemente por artistas locales que incorporan motivos indígenas a formas regulares europeas–como sillas tapizadas–que no tenían precedentes en la fabricación de muebles prehispánicos. El tallado de esta silla, especialmente en las camillas delanteras y traseras, muestra espirales muy estilizadas y motivos vegetales con características suramericanas. Éstos conviven con ornamentos clásicos en las patas y los postes, producto del nuevo contexto en que los estilos europeos se arraigaron en América. Se cree que esta lujosa silla formó parte del mobiliario de la elegante casa de Don Antonio Pacheco y Tovar, primer conde de San Javier, en Caracas y que fue fabricada probablemente hacia 1740.[5] En las galerías del MFA, la silla está exhibida junto con otro frailero (Fig. 7) que incorpora un hermoso respaldo y asiento de cuero con la imagen del águila de dos cabezas de los Habsburgo, símbolo del imperio español. La silla perteneció alguna vez a un conjunto más grande de sillas, cuya historia se remonta a la catedral de Coro, en Venezuela.

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Fig. 7. Desconocido, Venezuela, Silla (Siglo XVIII). Madera, cuero y cobre. 101.6 x 63.5 x 61 cm. Museum of Fine Arts, Boston. Gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Gustavo A. Cisneros

En Venezuela, al igual que en otras regiones de Hispanoamérica, la naturaleza heterogénea de la población sumó a la diversidad de la producción artística. La afluencia de residentes y trabajadores de Europa, África, el Caribe y otras partes de América Latina creó una sociedad mixta, caracterizada por la diversidad étnica y cultural. Dos ejemplos de muebles en la donación son atribuidos a artesanos mestizos: un complejo florón chapado tallado, atribuido al ebanista Francisco José Cardozo (Fig. 8) y una repisa rinconera atribuida a Serafín Antonio Almeida (Fig. 9).[6]

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Fig. 8. Francisco José Cardozo, Florón (Siglo XVIII). Madera de cedro dorada. 50 x 120 cm. Museum of Fine Arts, Boston. Gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Carolina Cisneros Phelps
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Fig. 9. Serafín Antonio Almeida, Repisa rinconera (c. 1800). Madera de cedro enchapada en carreto y gateado. 45 x 47 x 47 cm. Museum of Fine Arts, Boston. Gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Antonieta and Leopoldo López

Cardozo fue el descendiente de una destacada familia de fabricantes de muebles en Caracas, que incluyó a su padre Antonio José Cardozo y a su hermano José Ramón Cardozo. El florón, con su superficie dorada muy viva y tallada, adopta el estilo rococó introducido anteriormente en Venezuela y llevado a nuevas proporciones por Domingo Gutiérrez, con exuberantes formas vegetales y ornamentos de celosía. Tales objetos eran populares en las casas opulentas en Caracas, usados como adornos reflejantes del techo de los cuales podían colgarse candelabros. El segundo artista, Serafín Antonio Almeida, nació en la ciudad de Guatire a las afueras de Caracas, en 1752. Su matrimonio con María Rosa Guevas en 1779 consta en el Registro de Matrimonios de Raza Mixta y Esclavos. Almeida se convirtió en uno de los ebanistas más importantes de Caracas a finales del siglo XVIII y principios del XIX, y muchos ejemplos de sus singulares muebles de estilo neoclásico, frecuentemente incrustados con maderas exóticas, sobreviven hoy en distintas colecciones.[7]  Esta es la primera pieza de mobiliario latinoamericano de estilo neoclásico en ingresar a la colección del MFA. Se relaciona con la gran colección del museo de muebles neoclásicos incrustados, que hasta hoy tiene muchos ejemplos de Estados Unidos y Europa, pero no de América Latina. La incrustación se asemeja a una mesa de Pembroke en la colección del MFA (Fig. 10) por el ebanista Holmes Weaver (1769-1848) de Newport, Rhode Island, una ciudad portuaria costera que tenía importantes conexiones comerciales con el Caribe.

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Fig. 10. Holmes Weaver (1769–1848). Mesa Pembroke (1790–1800). Incrustaciones de caoba, madera de satén y palisandro, cerezo, pino. 69.9 x 92.1 x 73 cm. The M. and M. Karolik Collection of Eighteenth-Century American Arts. Fotografía © Museum of Fine Arts, Boston

Juntar a la colección del MFA de muebles angloamericanos con esta extraordinaria donación de arte venezolano de la Colección Patricia Phelps de Cisneros crea -o más bien recrea- un diálogo que existió en la época colonial. En los siglos XVIII y XIX las colonias británicas tuvieron una importante presencia comercial en el Caribe, enviando embarcaciones a intercambiar azúcar, esclavos y madera. Los buques de Nueva Inglaterra navegaron a “Saltertuda” (la isla de sal La Tortuga, Venezuela), y comercializaron muebles de fabricación estadounidense con clientes en Venezuela.[8]A su vez, los artesanos angloamericanos dependían en gran medida de la importación de madera de caoba de las islas del Caribe y de América Central y del Sur. El comercio de esta materia prima clave alimentó la economía de las colonias británicas y dio lugar a un notable florecimiento de la industria de la fabricación de muebles, que se exhibe con gran profundidad en la colección del MFA y en las galerías del ala Art of the Americas. La donación de la CPPC se suma a la creciente colección de arte colonial latinoamericano del MFA e incrementa la capacidad del museo para representar el importante legado cultural de Venezuela y, en mayor medida, del Caribe, que fue una intersección de la migración y el intercambio artístico y cultural durante el período colonial.


[1] Además de mobiliario y pintura, la donación también incluye una naveta o incensario brasileño de plata de finales del siglo XVIII, y una tachuela venezolana de dos agarraderas con el nombre de su dueña, María Pacheco, inscrito en el interior. Incluyendo a la naveta brasileña, hay nueve objetos en total en la donación. El autor agradece a Jorge Rivas por su guía y útiles ideas sobre los muebles latinoamericanos a lo largo de los años y a Caroline Cole por leer un borrador anterior de este artículo.

 

[2] Véase Carlos F. Duarte, Domingo Gutiérrez: el maestro del rococó en Venezuela (Caracas: Ediciones Equinoccio, Universidad Simón Bolívar, 1977).

 

[3] Para una excelente discusión sobre la pintura, véase Carlos F. Duarte, Juan Pedro López, maestro de pintor, escultor y dorador 1724–1787 (Caracas: Fundación Polar y Galería de Arte Nacional, 1996), 106–7, 259; y Jorge F. Rivas Pérez, ed., Power & Piety: Spanish Colonial Art from the Patricia Phelps de Cisneros Collection (Alexandria, VA: Art Services International, 2015), 46–8, 60, cat. 3.

 

[4] Véase, por ejemplo, la cómoda de Montreal ca. 1770-80 en la colección del MFA (1994.83).

 

[5] Para más información sobre la silla y su fabricante, véanse las entradas de Jorge Rivas en Joseph J. Rishel con Suzanne Stratton-Pruitt, The Arts in Latin America, 1492–1820 (Philadelphia: Philadelphia Museum of Art en asociación con Yale University Press, 2006), 486, cat. Vii - 6, 533.

 

[6] Para información biográfica de ambos artesanos, véanse los textos de Rivas en Rishel, 501, 507, 527, 529.

 

[7] Véase Carlos F. Duarte, Mobiliario y Decoración interior durante el período hispánico venezolano (Caracas: Armitano Editores, 1995).

 

[8] Para una indagación esclarecedora sobre muebles hechos en Estados Unidos en colecciones venezolanas, véase Jorge F. Rivas, El repertorio clásico en el mobiliario venezolano, siglos XVIII y XIX,Cuaderno 9 (Caracas: Fundación Cisneros, 2007).