Los Coloritmos de Alejandro Otero

Por Luis Pérez-Oramas

Publicado originalmente el 13 de abril de 2017 en post del MoMA

Este ensayo es el octavo de una serie de textos comisionado por el MoMA post sobre las obras y artistas que forman parte de la donación de arte moderno de la CPPC a MoMA. Es un placer volver a publicarlo aquí y traducirlo al español para nuestros lectores. Estaremos publicando y traduciendo ensayos adicionales que se publicarán primero en post sobre otras obras en la donación.


Los Coloritmos, un conjunto de obras del artista venezolano Alejandro Otero creadas en los años 40 y 50, son pinturas rectangulares, verticales u horizontales, que se despliegan en innumerables variaciones de composición seriales. Otero buscó resonancias rítmico-cromáticas en estas obras radicales. Los Coloritmos son la primera tipología repetitiva, en serie, dentro del arte geométrico abstracto en América Latina, anticipando los logros de las series de Hélio Oiticica y Lygia Clark de finales de los años 50. 

Alejandro Otero (1921-1990) es reconocido unánimemente en Venezuela como el padre de la abstracción. Alcanzó la abstracción pura por medio de una serie de pinturas sintéticas radicales realizadas en París entre 1949 y 1951, conocidas como Líneas coloreadas sobre fondo blanco. Otero es reconocido internacionalmente sobre todo por su serie de composiciones abstractas seriales tituladas Coloritmos, concebidas a principios de los 50, pero a las que volvió recurrentemente durante el resto de su carrera. La donación de los Cisneros incluye tres Coloritmos y un estudio único para un cuarto.

/
Alejandro Otero. Tablón de Pampatar. 1954. Laca sobre madera. Promised gift of Patricia Phelps de Cisneros
through the Latin American and Caribbean Fund in honor of Adriana Cisneros de Griffin and
Nicholas Griffin. The Museum of Modern Art, New York
/
Alejandro Otero. Coloritmo 12. 1956. Laca sobre madera. Promised gift of Patricia Phelps de Cisneros
through the Latin American and Caribbean Fund in honor of Clara Rodriguez-Cisneros.
The Museum of Modern Art, New York
/
Alejandro Otero. Coloritmo 39. 1959. Laca sobre madera. Promised gift of Patricia Phelps de Cisneros
through the Latin American and Caribbean Fund. The Museum of Modern Art, New York
/
Alejandro Otero. Sin título (estudio para Coloritmo). 1959. Gouache sobre papel cortado. Promised gift of Patricia
Phelps de Cisneros through the Latin American and Caribbean Fund. The Museum of Modern Art, New York

Estas obras complementarán nuestro propio Coloritmo I, adquirido por Alfred H. Barr Jr. en 1956, así como una serie de collages emblemáticos conocidos como Ortogonales, realizados por Otero en 1951, después de su primer contacto con el trabajo de Piet Mondrian en Holanda. 

/
Alejandro Otero. Coloritmo 1. 1955. Esmalte sobre madera contrachapada. Inter-American Fund. The Museum of Modern Art, New York
/
Alejandro Otero. Ortogonal (Collage) 1. 1951. Papel coloreado, cortado y pegado, montado sobre papel.
Gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Marie-Josée Kravis. The Museum of Modern Art, New York
/
Alejandro Otero. Ortogonal (Collage) 7. 1951. Papel coloreado, cortado y pegado, montado sobre papel.
Gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Marie-Josée Kravis. The Museum of Modern Art, New York
/
Alejandro Otero. Ortogonal (Collage) 9. 1952. Papel coloreado, cortado y pegado, montado sobre papel.
Gift of Patricia Phelps de Cisneros in honor of Marie-Josée Kravis. The Museum of Modern Art, New York

Los Coloritmos se desarrollaron a partir de los Ortogonales pero fueron, fundamentalmente, consecuencia de la participación de Otero en una serie de comisiones para obras públicas monumentales dentro de grandes proyectos arquitectónicos durante la década de 1950 en Venezuela, especialmente en la Ciudad Universitaria de Caracas. Trabajando por primera vez en un proyecto para un espacio público, su objetivo con sus Coloritmos fue el de abarcar el espacio al trascender los límites convencionales de la pintura mediante resonancias rítmicas-cromáticas.

Los Coloritmos son pinturas oblongas, rectangulares, de orientación vertical u horizontal y siguen una tipología similar en términos de dimensiones (la mayoría son de ochenta por veintiún pulgadas), hechas con Duco (una laca industrial brillante) que se despliegan en innumerables variaciones seriales de composición. Todas se basan en un sistema de rayas blancas y negras dentro del cual se insertan elementos de color, fusionados o espaciados, permitiendo una lectura rítmica de la composición.

Los Coloritmos constituyen la primera tipología serial repetitiva dentro de la abstracción geométrica en América Latina, anticipando los logros seriales de Hélio Oiticica y Lygia Clark de finales de los cincuenta, y sentando un precedente histórico para la serialidad artística en las Américas.

La donación de los Cisneros incluye, más allá de los tres Coloritmos, otras obras de Otero que representan el arco de su carrera – desde sus pinturas post-Cubistas y abstractas de finales de los 40, pasando por sus experimentos con el Informalismo en los 60, hasta la conclusión final de la lógica del Coloritmo en los años 70. Sin duda, este conjunto de trece obras hacen del MoMA el mayor propietario de las obras de Otero fuera de Venezuela. 

/
Alejandro Otero. Cafetera azul. 1947. Óleo sobre tela. Promised gift of Patricia Phelps de Cisneros
through the Latin American and Caribbean Fund in honor of Sharon Schultz. The Museum of Modern Art, New York
/
Alejandro Otero. Bloody Mary. 1961. Óleo sobre madera. Promised gift of Patricia Phelps de Cisneros
through the Latin American and Caribbean Fund. The Museum of Modern Art, New York
/
Alejandro Otero. Mon cher ami. 1962. Pintura industrial, papel y cuero adherido a madera. Gift of Patricia Phelps
de Cisneros through the Latin American and Caribbean Fund. The Museum of Modern Art, New York


Siendo la cara pública del C-MAP (Contemporary and Modern Art Perspectives), el post incluye notas sobre arte moderno y contemporáneo alrededor del mundo, y puede leerse aquí.