Cali

La unión hace la fuerza

Enero 21, 2015

Las ciudades periféricas se presentan como un campo fértil para las estrategias de producción y difusión alternativas en el mapa latinoamericano. Cuando la oferta artística escasea, el tejido cultural se puede establecer a través del trabajo en equipo y la ciudad de Cali lo ha demostrado con creces. Ya sean artistas jóvenes tratando de encontrar un nicho para su producción a través de estrategias colectivas, o artistas consolidados que gestionan nuevas fórmulas para detonar la escena de la ciudad, en Cali el unir esfuerzos e ideas ha resultado la fórmula más efectiva.

Lugar a Dudas se ha establecido como el epicentro artístico y cultural de la ciudad, a partir del cual se han ido dinamitando varias iniciativas. Alrededor de este espacio dirigido por Oscar Muñoz y Sally Mizrachi, orbitan gran parte de los artistas y de la producción del momento. Se trata de un lugar para el acontecer, que fomenta el conocimiento, facilita el desarrollo de procesos creativos y provoca la interacción de la comunidad con las prácticas artísticas.

Además de la sala de exhibiciones con una programación bastante dinámica, buscan transformar la experiencia del transeúnte a través de su programa de exposiciones en La Vitrina, así como con su centro de documentación, que posee la colección más grande de libros y documentos especializados en arte contemporáneo en la región.

En ciudades con escaso marco institucional y alejadas del circuito contemporáneo global como Cali, a veces la única manera de acceder a las obras icónicas es a través de internet o publicaciones, lo que dio pie al programa de reproducciones efímeras: CALCO (Cali Contemporáneo).

A todo esto se unen los ciclos de cine semanales, conversaciones y encuentros, residencia para artistas y curadores, publicaciones y el único programa de becas para producción artística en Cali, BLOC, creado por ellos junto a otras instituciones.

También como iniciativa de Oscar Muñoz para promover la producción cultural y fomentar el coleccionismo, surge La Sucursal. Esta entidad privada sin ánimo de lucro se dedicaba, en un primer momento a adquirir las obras de La Vitrina, y posteriormente se ha conformado como centro de estudios que propone métodos híbridos que permiten el encuentro entre diferentes presiones artísticas.

A partir de las líneas de investigación del grupo se desarrolla el programa expositivo, que a su vez va configurando y dando forma a la colección.

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La Sucursal. De izquierda a derecha: Katherine Agredo, Leonardo Herrera y Lorena Diez.

Uno de los miembros del equipo, el artista Leonardo Herrera, fue uno de los fundadores del colectivo Helena Producciones. Entre otros proyectos –contaban incluso con un programa de televisión-, organizaban el festival de performance de Cali, que se llegó a posicionar como el más relevante del panorama latinoamericano.

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De izquierda a derecha fila de arriba: Mauricio Vera, Ernesto Ordóñez, Giovanni Vargas, Ana Millan, Leonardo Herrera. De izquierda a derecha fila de abajo: Diana Lasso, Wilson Diaz, Andres Sandoval.

En esta imagen de 1998 estaban realizando una jornada de conferencias en la Cámara de Comercio, donde se incluyó un día de performance en el Coliseo del colegio Santa Librada.

También parte de LUGAR a DUDAS, Breyner Huertas, con la divagación como punto de partida, y Hermes Acosta como alter ego escritor, distribuye su microrevista “Letra pequeña”, y forma parte del colectivo Objeto, junto a Hermann Yusty.

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Objeto. Hermann Yusty y Breyner Huertas.

Objeto se centra en torno al grabado contemporáneo, explorándolo por medio de la interacción directa con los contextos o, como ellos dicen, un contenedor cuyo arte no es el contenido sino que el acontecimiento artístico en sí.

De nuevo del mismo epicentro de trabajo, Diana C. Torres Avellaneda pertenece a otro colectivo que tiene un origen bastante particular, llamado Descarrilados[1]. El colectivo comenzó  en 2005 con el proyecto “El tren de los curados”, en el interior de una serie de vagones de un tren que explotó cargado de dinamita en 1956.

Actualmente son seis los integrantes, y sus ejes son el trabajo de intercambio y trueque y la movilidad, como en esta imagen de su proyecto Canómadas.

El artista Iván Tovar, también parte del equipo de LUGAR a DUDAS, cuenta cómo ese afán expositivo ha llevado a los artistas incluso a hacer exposiciones en casas de amigos, como aquí donde muestra su propia cama convertida en escultura, en una exposición realizada en una casa del barrio de San Antonio por el colectivo Circular Contemporánea.

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Obra de Iván Tovar como parte de la exhibición titulada "Asueto Internacional de Arte de Cali" realizada por el colectivo Circular Contemporánea, en una casa del barrio San Antonio.

Circular Contemporánea, en marcha desde hace 10 años y con más de 37 exposiciones en su haber, surgió para promover la cooperación entre artistas y plantear un acercamiento entre instituciones e iniciativas periféricas. Como antecedente de este colectivo hay que señalar una serie de colectivos de artistas autónomos (como Adrián Gaitán, Carolina Ruiz, Sergio Zapata, David León, Jimmy Villegas, Lisseth Balcázar, Daniel Tejada, Marcel Narváez o Diego Tamayo) que desde 2004 realizaron exposiciones e intervenciones en espacios no covencionales, entre ellas las Artistadas, el proyecto “El Camión”, o el “Asueto internacional de arte contemporáneo

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Imagen del ultimo proyecto Circular Presents de Circular Contemporáneo con sus cuatro integrantes, Daniel Tejada, Sergio Zapata, David León y Adrián Gaitán durante la inauguración de la exposición Obras Apócrifas.

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Circular Contemporánea

Proartes también se creó por un grupo de amantes de la cultura en 1979 como institución sin ánimo de lucro para apoyar las artes y las letras. Frente a él, el Centro Cultural de Cali, un edificio de Rogelio Salmona, sede de actividades, exposiciones y tertulias.

El programa de la sala de exposiciones de la Escuela de BBAA se define en grupo por comité, y las exposiciones son coordinadas por la artista Mónica Restrepo, que también pertenece a otro colectivo: La Nocturna, junto con Éricka Florez, Herlyng Ferla y Hernán Barón. Surgió en 2013 y la ausencia de un espacio no es importante para ellos pues priorizan el nivel discursivo. Buscan diferentes espacios para albergar sus proyectos, centrados en cuatro objetivos: fortalecer el discurso en relación con Cali, la relación entre ficción y documento, la experimentación de formatos y el pensamiento material.

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De izquierda a derecha: Mónica Restrepo, Ericka Flórez y Herlyng Ferla. La foto fue tomada por el cuarto integrante, Hernán Barón, a las afueras del Motel Condoricosas de Cali.

Herlyng Ferla también está trabajando junto con Riccardo Giacconi en Reuniendo Luciérnagas, inspirada en la iniciativa Ciudad Solar, que se desarrolló como una suerte de comunidad de creadores impulsando el desarrollo de diversas manifestaciones artísticas entre 1971 y 1977. Reuniendo Luciérnagas surge como un espacio para el diálogo y conexión de diferentes prácticas culturales, así como investigación de las prácticas colaborativas generadoras de cultura de la región.

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Logo del grupo que a su vez es un afiche comisionado a la artista bogotana Ana Montenegro, basado en un estilo gráfico muy particular de la ciudad de Cali.

El colectivo más reciente, La Balsa, funciona como una oficina de acción artística que investiga y experimenta con procesos de trabajo que permitan abrir la producción al ámbito económico y social actual. Se propone encontrar caminos alternativos para expandir su práctica a partir de ejercicios de hibridación.

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Matthias Dolder y Diana Moreno de La Bolsa. Como debut del colectivo han presentado Paisajes Alterados, un proyecto de intervención en el Jardín Botánico de Cali.

Finalmente, uno de los ejemplos más antiguos de iniciativas surgidas a partir del asociacionismo en la ciudad es El Museo de la Tertulia. Tiene su origen en  las reuniones de un grupo de amigos para discutir temas políticos, culturales y literarios durante la dictadura de Rojas Pinilla.

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Museo de la Tertulia

El museo se mantiene con ese mismo espíritu de diálogo y reflexión, sobre las bases de un antiguo balneario natural. Su colección se caracteriza por la especialización en obra gráfica del continente americano.

Si bien es cierto que adoptar un modus operandi en colectivo es una manera de intentar responder a un contexto artístico emergente, subsanando carencias institucionales y de mercado, es claro que en Cali esta energía ha trascendido esta motivación práctica, ubicando a la ciudad como un enclave artístico en el cuál se privilegia la acción grupal, la libre circulación de ideas y el esfuerzo colectivo para generar pensamiento crítico.


[1] El colectivo empezó con 14 estudiantes del Instituto Popular de Cultura y en la actualidad son 6, incluyendo a dos de los que en el 2005 fueran profesores que animaron a los estudiantes con este proyecto: Florencia Mora y Gonzalo González. Los demás: Jaes Caicedo, Viviana Guarnizo, Alfonso Correa y Diana Carolina Torres.