Recife, ¿periférico?

Mayo 14, 2014

RECIFE — Hagamos un intento de subvertir el complejo de inferioridad al que tal vez apele el término de lo periférico para mapear los agentes, lugares y propuestas del panorama artístico de Recife; los de siempre, los resistentes, y los que se siguen atreviendo a arriesgar.

Y es que el termómetro cultural no ha de medirse ni en base a la cantidad ofertada ni en términos comparativos con las metrópolis vecinas, sino analizando sus distintos escenarios donde se perciba un balance de ingredientes heterogéneos.

El más internacional de sus implicados, Paulo Bruscky, artista conceptual multimedia, pionero del mail art e iniciador de la xeroxgrafía y faxarte. Salvo su periodo en Nueva York, ha residido siempre en Recife, donde ha actuado como principal dinamizador desde finales de los sesenta. 

Su casa es toda una wunderkammer, con algunas de sus obras más conocidas junto con joyas inéditas, como la serie de huellas y zapatos de la marca Amazonia.

Cuenta con incontables libros de artista y carpetas de proyectos no realizados, así como lo más sorprendente: su archivo personal, especialmente el de intercambios de mail art con Fluxus o Gutai, así como documentación de los panoramas artísticos desde hace décadas.

La Fundación Joaquim Nabuco - fundador de la academia brasileña de las letras e importante abolicionista- tiene como misión promover actividades científicas y culturales para la comprensión de la sociedad brasileña, especialmente del norte y nordeste del país.

Con Moacir dos Anjos al frente de la sección de artes visuales y dos espacios en la ciudad, destaca como estandarte del arte latinoamericano e internacional en su vertiente más política. También es el espacio de la ciudad dedicado al mejor cine.

Aquí, Moacir en la exposición de Oscar Muñoz. En la otra sede, la galería  Baobá, inauguración de Museu da Policía Militar, de la artista Fabiana Faleiros.

La galería Amparo Sessenta celebrará este año su 15 aniversario e inauguraba la nueva exposición de  Kilian Glasner. Aquí, el artista con la directora de la galería Lucía Santos.

Bcubico, una plataforma de imagen en movimiento y prácticas digitales por la que desfilan creadores de primera línea del panorama internacional.

En esta ocasión, la norteamericana Peggy Ahwesh presentaba sus vídeos experimentales.

Todos los miércoles noche el estudio de Fernando Peres  se transforma en el Lesbian Bar, con noches temáticas acompañadas de proyecciones y buena música. Aquí también se puede combinar una noche insólita con un corte de pelo a la última de la mano de la artista y peluquera Marie Carangi.

En poco menos de dos años, Espacio Fonte, se ha establecido como una de las plataformas más interesantes del panorama brasileño, conjugando residencia para artistas y curadores con espacio de investigación, presentaciones y eventos culturales de primera línea. La iniciativa surge de este entusiasta equipo de mujeres liderados por la curadora Cristiana Tejo.

Por aquí pasaba otro de los agentes conectados con el panorama de la ciudad, Orlando Maneschy, puente entre las escenas de Pernambuco y Amazonia, a través de su trabajo como artista, curador y responsable de la colección del Museu da Universidade Federal do Pará

Tan fácil como quedarnos en el mismo edificio para continuar conociendo la escena. En el sexto piso, el performer Aslan Cabral, y el tercero es compartido por otros cuatro creadores: Jonathas de Andrade, Cristina Lino Gouvea, Silvan Kälin y Priscila Gonzaga. 

En este momento el estudio de Jonathas estaba empapelado con los carteles del anuncio que utilizó para uno de sus últimos proyectos, O Levante,  con el que realizó la primera corrida de carroças de Recife.

La ciudad es una mina de otros artistas interesantes como Carlos Mélo, Paulo Meira, Oriana Duarte, Gabriel Mascaro, Cristiano Lenhardt o Traplev.

Traplev destaca especialmente por sus proyectos editoriales, como la revista monográfica Recibo, todo un patchwork de colaboraciones de artistas internacionales.

A punto de irse pillé a Barbara Wagner y Benjamin de Burca, que viven a caballo entre Recife y Berlín, donde desarrollan tanto sus trabajos individuales como colaboraciones en colectivo. 

Recife prácticamente se ha unido a la ciudad vecina de Olinda, patrimonio de la UNESCO y una de las ciudades brasileñas más antiguas, cuyo carnaval es especialmente famoso, al ritmo de los frevos y el maracatu.

Aquí se encuentra la sede de Video nas Aldeias (VNA), el innovador proyecto iniciado en 1986 por Vincent Carelli, para apoyar la lucha de los pueblos indígenas, con  la cámara como herramienta y trabajando en base a una producción compartida.

Realizan talleres audiovisuales en las aldeas y les regalan los materiales. Distribuyen los vídeos como instrumento de concienciación, revisión de la imagen de la realidad indígena y deconstrucción de algunos de sus preconceptos.

En el momento de mi visita la mayor parte de sus integrantes se encontraban ausentes a causa del conflicto que ahora asola la población guaraní kaiowà.

Con todo esto, Recife se presenta como un ejemplo más de la necesidad de una revisión del concepto de ciudad periférica, donde hay espacio para la convivencia de toda una variedad de modelos de producción cultural que articulan un ecosistema sano y cargado de perfiles originales y sugerentes.