¿Nombrar para descolonizar?

Octubre 25, 2019

En Estados Unidos el término “Spanish Colonial Art” empezó a utilizarse alrededor de 1929. En ese año se fundó oficialmente la Spanish Colonial Arts Society en Santa Fé (Nuevo México), con el objetivo de revalorar y preservar el bagaje hispánico–y católico–presente alrededor de las misiones franciscanas de la zona.[1] Desde entonces, este nombre fue el que se adoptó a lo largo y ancho del país para referirse a la producción artística realizada en el continente americano durante la dominación española, representada ya para entonces en las colecciones de varios museos locales.[2]

En Latinoamérica, la etiqueta “arte colonial” ya se utilizaba desde 1920, tanto en museos como en la literatura académica,[3] pero sin duda se hizo más común a partir de la publicación del famoso Arte Colonial de Manuel Toussaint, escrito a principios de los 50s.[4] En los años 60, personajes como Francisco de la Maza y Francisco Stastny la utilizaron en sus también fundamentales aportaciones referentes al arte de México y  Perú.[5] En España se usó desde la fundación del Museo de América en 1941, pero no como bandera principal.[6]

Pese a la larga vida y aceptación del término, cuando en 2017 el Blanton Museum of Art abrió sus dos salas permanentes dedicadas al arte de este periodo—esfuerzo sólo posible gracias a la colaboración con la Thoma Art Foundation— decidimos llamarlas “Art of the Spanish Américas,” marcando una de las primera veces en que el término salía de la literatura especializada para ponerlo en contacto directo con el público en general.[7] Al hacerlo, sin duda alguna tomamos ventaja de que el Blanton, como museo universitario, tiene la libertad para cuestionar problemas del pasado y del presente, presentando alternativas innovadoras. Sin embargo, mi principal propósito al remover la categoría “colonial” era, y es, promover una experiencia estética más neutra, que presentara a nuestros visitantes un arte liberado del estigma de ser derivativo y poco original. [8] Mi interés por usar un concepto distinto en sala estuvo determinando asimismo por la certeza de que para el público norteamericano, el término “colonial” remite primordialmente a la historia de las trece colonias que pueden considerarse la cuna de los Estados Unidos. “Colonial” en inglés, igualmente, alude a la experiencia de la India durante el siglo XIX. Ambos contextos son por demás distintos al proceso de colonización impuesto en América por la corona española, donde en medio de la violencia hubo una compleja mezcla no sólo racial sino visual y cultural. La etiqueta “Art of the Spanish Americas” me pareció adecuada también por su especificidad, pues remite a una zona geográfica determinada (los lugares en el continente americano que fueron gobernados por España, desde el sur de los Estados Unidos hasta la Patagonia) durante un periodo de tiempo concreto (1492-1823). Por último, me gusta que es fácilmente traducible al español como “Arte Hispanoamericano,” categoría que si bien fue favorecida por el franquismo, es un término compartido por uno de los museos más antiguos sobre el tema, el Isaac Fernández Blanco de Buenos Aires.[9]

Soy consciente que la categoría “Art of the Spanish Americas” dista de ser perfecta, y puedo pensar en al menos cuatro razones para ello: 1) dificulta la transición con el periodo moderno y contemporáneo que concibe a toda Latinoamerica como un bloque geográfico; 2) no incluye a Brasil ni al Caribe, dejando así fuera influencias portuguesas, francesas, y holandesas de importancia en el área; 3) mantiene implícita la noción de colonialismo norteamericano al aceptar la “s” al final, asumiendo la idea muy popularizada en los Estados Unidos de que “América” es un país, diferenciado del continente entero por la vigésima letra del abecedario; 4) es un término poco transparente para el público en general. Pero al causar estupor, intriga, y eso nos ha permitido iniciar conversaciones sobre el tema del colonialismo y sus efectos, cumpliendo así nuestro objetivo de promover y cuestionar el conocimiento, lo mismo entre estudiantes como con nuestras más diversas audiencias.

Debo concluir diciendo que no creo que hablar de “Art of the Spanish Americas” logre decolonizar el pasado colonial en el sentido amplio en que los estudios postcoloniales buscan dar voz a los no-europeos. Mi apuesta al usar este concepto no va hacia la decolonización del arte al que refiere en sí sino hacia la decolonización de la mirada que lo observa. Creo que esto puede lograrse a través de una educación visual que permita examinarlo en sus propios términos, no tomando necesariamente el trauma de la conquista como punto de partida,[10] sino reconociendo las mil maneras en que nos muestra la reconfiguración simbólica de toda una sociedad.[11]

 


[1] http://spanishcolonial.org/history-of-the-spanish-colonial-arts-society/, consultado el 21 de junio de 2019. Otro término privilegiado en ese momento por la literatura especializada era “Hispanic”  como lo muestra la creación del Hispanic American Historical Review en febrero de 1918. Véase Helen Delpar, The Enormous Vogue of Things Mexican: Cultural Relations Between the United States and Mexico, 1920-1935. Tuscaloosa: University Alabama Press, 1992.

[2] El Brooklyn Museum, el Philadelphia Art Museum, el Metropolitan Museum of Art y el Denver Art Museum fueron las primeras instituciones museales en coleccionar y exponer arte colonial lationamericano en los Estados Unidos.

[3] El Museo Colonial de Buenos Aires, antecedente del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco es sólo un ejemplo. Para el uso del término colonial por autores como Manuel Romero de Terreros, ver Elisa Vargaslugo, “Manuel Toussaint y la pintura colonial.” Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, 2012 6 (25), pp. 47-58. 

[4] Manuel Toussaint, Arte colonial en México. 4a ed. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1983.

[5] Francisco de la Maza, El alabastro en el arte colonial de México. México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1966; Francisco Stastny, Breve historia del arte en el Perú: la pintura precolombina, colonial y republicana. Lima: Editorial Universo, 1967

[6] Débora Betrisey Nadali, “Historia, antropología e imperio español en el Museo de América (1940-1965)”, Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología, núm. 22, mayo-agosto, 2015, pp. 91- 111.

[7] La primera vez que se utilizó este concepto en un contexto museográfico fue la exposición “Decorative Arts of Spain and Spanish America” que abrió sus puertas en el Toledo Museum of Art en 1931 con obras de la colección Freyer. Véase Aubrey Hobart, “Treasures and Splendors: Exhibiting Colonial Latin American Art in U.S. Museums, 1920-2020,” Tesis doctoral en Estudidos Visuales, University of California Santa Cruz, junio 2018, 90-91 and 270.

[8] Entre otros historiadores del arte, Jonathan Brown ha sido muy crítico hacia el uso de “colonial” pues argumenta que conlleva un status de segunda clase, implicando la dominación y la subordinación hacia los conquistadores. Véase Cristóbal of de Villalpa ndo: Mexican Painter the Baroque. Exhibition Catalogue. México: Fomento Cultural Banamex, 2017. Marcus Burke desde hace años ha preferido el término “Viceregal art” que también es favorecido por varios en la academia mexicana. Véase su Spain and New Spain: Mexican colonial arts in their European context escrito con Linda Bantel. Corpus Christi: Art Museum of South Texas, 1979. Otros autores, para evitar la calificación, optan por sólo referirse al arte de esta época a través de sus fechas de producción: véanse entre otros: El arte después de la conquista, siglos XVII y XVIII; obras provenientes de templos de Buenos Aires, Catálogo de la exposición.  Héctor Schenone, editor. Buenos Aires: Centro de Artes Visuales-Instituto Torcuato Di Tella, 1964; The arts in Latin America, 1492-1820. Exhibition Catalogue. Joseph J. Rishel and Suzanne Stratton-Pruitt, editors. New Haven: Yale University Press, 2006; y Painting in Latin America, 1550-1820: from conquest to independence. Luisa Elena Alcalá and Jonathan Brown, editores. New Haven: Yale University Press, 2014.

[10] Ananda Cohen-Aponte, “Decolonizing the Global Renaissance: A View from the Andes,” en The Globalization of Renaissance Art: A Critical Review, editado por Daniel Savoy. Leiden: Brill, 2017, pp. 67-94.

[11] María Alba Pastor, Crisis y recomposición social: Nueva España en el tránsito del siglo XVI al XVII. México : Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México : Fondo de Cultura Económica, 1999.