Ayni/Trans-acción

Agosto 14, 2020

Ayni / Trans-acción [1]
Acuerdo de Trueque


“Allpaka mana shinalla kunllu; La tierra no da así nomás” 
—Dicho popular andino

 

“Una firma es acción, dos firmas trans-acción”
—Luis Camnitzer [2]


Presentación por José Luis Macas, 10 diciembre 2020



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Tejido cartográfico. Mapa del departamento de la Paz entretejido con acuarela rojo carmín a base de cochinilla ecuatoriana, papel de acuarela y mapa intervendio. 40 x 60 cm, 2018.


La matriz cultural andina, en sus varios matices, cuenta con sistemas de relacionabilidad basados en la reciprocidad y complementariedad. Se parte del hecho de que la Tierra, el medio ambiente, la biosfera y el cosmos, son organismos vivos, sujetos y entidades que participan de un mismo entramado relacional dentro del tejido de lo viviente.

La vida misma es un ayni, principio de reciprocidad constructiva. Nacemos para regresar a la Tierra (como sujeto). Muestra de ello la importancia en la memoria hacia difuntos, ancestros y deidades, manifestada en actos simbólicos y rituales para ofrendar, agradecer o devengar. [3]

Estas bases configuran un sentido ético dialógico en que la relación de beneficio mutuo construye un sentido común. Nada es chulla o impar, para toda acción hay una consecuencia, un complemento, una tensión o compromiso. El ayni busca generar un marco regulador desde lo solidario y equitativo frente a la complejidad que ofrece la interacción humana. Así lo explica Jaime Vargas Condori: “Las acciones humanas pueden generar caos en cualquier momento, entonces el ayni es la búsqueda del equilibrio". [4]

La propuesta Ayni/Trans-acción - Acuerdo de Trueque quiere construir otras formas de representación desde la mundeidad andina. Con esta obra se explora la forma ético-estética que entreteje la reciprocidad, el equilibrio y la solidaridad para ensamblarnos en el mundo desde otra visión. El proyecto se desarrolló dentro del laboratorio textil de la X Bienal Siart de Bolivia, fruto del intercambio con un grupo de ocho artistas latinoamericanxs: Cristina Flores (Perú), Florencia Cadailhon (Bolivia), Lucía Pittaluga (Uruguay), María Fernanda Sandoval, Mónica Dávalos, Serena Vargas (Bolivia) y el colectivo Huaco, conformado por Adriana Bravo,  Georgina Santos (México – Bolivia) y yo, José Luis Macas (Ecuador).

En colectivo hicimos una lectura de lo textil en un sentido expandido. Para esto integramos el importante legado histórico y cultural del tejido social del continente americano y lo pusimos en encuentro con prácticas de arte contemporáneo, para cuestionar el rol actual de este arte en el entramado del mundo globalizado.

El proyecto Ayni/Trans-acción formó parte de esta muestra y propuso relacionar dos territorialidades de una misma región: los Andes ecuatoriales en el paralelo cero y el Altiplano andino boliviano. El ayni fue el marco ético vinculante. Nos propusimos representar una territorialidad andina desde lo no hegemónico y partimos de la práctica del tejido expandido y de la acción:


TEJIDO DE RELACIONES

¿Cómo entretejer todas estas acciones?
¿Podemos ensamblarnos desde otros sentidos éticos?

TRANSPORTAR – TROCAR – OFRENDAR

Con la artista Mónica Dávalos fuimos al mercado de los días jueves en la ciudad de El Alto a conseguir una mesa ritual para nuestra challa (ofrenda a la tierra). En el mercado encontramos a Pamela Alanoca, hierbatera, confeccionista de mesas para challa y comerciante de pigmentos. La primera acción se produjo de manera azarosa en su local donde trocamos 250 ml de pigmento rojo carmín ecuatoriano por 10 gramos de grana cochinilla boliviana. Esta acción nos condujo al lugar donde tenía que realizarse la ofrenda, esa fue su yapa. [5]

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Mercado 16 de julio feria de los días jueves, El Alto, Bolivia

 

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Trueque y venta en el comercio de Pamela Alacoa. Local dedicado a la venta de elemntos rituales, plantas medicinales y pigmentos

RECIBIR

●   La yapa que nos dio Pamela, después de haber comprado una mesa ritual de 150 bolivianos, fue decirnos qué lugar era el mejor para realizar la challa un día jueves: la apacheta de la cumbre situada junto la laguna de nombre Estrellani.

●   La yapa es una semilla afectiva que cultiva la venta, la confianza mutua y a veces la promesa de una amistad.

●   Junto a Mónica, tomamos el teleférico para regresar a La Paz. Una vez ahí nos embarcamos en un taxi hacia la Apacheta de la Cumbre donde había mucho viento. Eran aproximadamente las 15h. 30.

●   La apacheta de la cumbre abre los caminos desde La Paz a la Selva (Yungas).

●   Caminar, conversar, escuchar, preguntar, opinar: mirar las manos que dan y que reciben.

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●      Llegamos a la Apacheta de la Cumbre y armamos la mesa de challa.

●      El viento nos dificultaba prender fuego.

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●   Teníamos pocos fósforos y alcohol para encender la ofrenda. El chofer que nos condujo hasta ahí nos regaló un encendedor y alcohol. Nos dijo: “Tengo pues, día de challas es”.

●   El azar define nuestro recorrido.

●   Todas las utopías caben en una mesa de ofrenda ritual.

●   Encendimos la mesa de challa.

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●   Escuchamos el crepitar de la grasa, de la llama con el fuego, los autos que atravesaban la vía, la respiración de Mónica, la radio del taxi que nos esperaba a varios metros del fuego.

●   Se hicieron las 17h00. De repente, el azar se llama Cipriano, es Yatiri [6] y está borracho.

●   Cipriano leyó el fuego y la ceniza.

●   Escuchamos su voz, entre aymara y castellano. El sonido de su voz y de nuestro entorno fueron un caleidoscopio del espacio-tiempo.

●   Compartimos hojas de coca, pilchamos, bebimos y bailamos.

●   El fuego consumió la ofrenda. ”Hay ceniza blanca, como la cumbre del Q’ulini, [7] bien les va a ir”, nos dijo.

●   Debíamos regresar. Nos despedimos, la noche se avecinaba.

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SOBRE LOS EFECTOS DEL ACCIONAR Y SU MATERIALIDAD

TEJER Y ENTRAMAR

El proyecto invita a pensar representaciones territoriales más allá de la estructura del Estado nación y la hegemonía del mapa planimétrico como herramienta de control del territorio y opresión; busca generar representaciones ―ensamblajes fruto de experiencias relacionales, intercambios, trueques, celebraciones― que permitan el ejercicio de la imaginación desde la presencia del material (tierra, pigmento, tejido). Para superar la homogeneización forzada o la etnicidad estratégica, la obra busca trascender los discursos de lo identitario como una construcción estática o camisa de fuerza.

Siguiendo a Silvia Rivera Cusicanqui: “Pensar la identidad no como encerrada en un mapa, sino como un tejido de intercambio, que también es un tejido femenino y un proceso de devenir. Pienso que son las tácticas de inclusión y reflexión sobre ‘el otro’, son básicamente tácticas de domesticación de lo ajeno a través de la labor textil, las que nos pueden servir como metáfora para una noción de identificación pensada desde la práctica intercultural y no como un disfraz”. [8]

El proyecto muestra cómo integrar lo textil y lo cartográfico para evocar otras enunciaciones dentro de una práctica intercultural crítica frente a las lógicas unívocas. Por otro lado, motiva una respuesta experimental y experiencial en lo micropolítico y subjetivo, en la que podamos replantearnos las jerarquías dentro del entramado de lo viviente y evidenciar otras maneras de comunicación entre lo humano y lo geográfico, lo vegetal y animal.

Este proceso permite la configuración de una serie de trayectos devenidos en relaciones en el espacio-tiempo territorial, cuyo resultado visual y matérico depende enteramente de la interacciones y acuerdos: 

●   Tejer artefactos que porten experiencia vivencial, fruto de un intercambio y acuerdo mutuo. Partir de la ética andina y de materias activadas desde el ayni.

●   “Una firma es acción, dos firmas trans-acción”. [9] Un acuerdo mutuo es tierra fértil para un mundo de varios mundos. Tierra para sembrar-tejer otras ideas y accionares.

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"Tejido territorial". Listones de madera entramados y recubiertos con tierra del departamento de La Paz y Cochabamba, Escultura, medidas variables, 2018.

Regreso a Quito. El trabajo en Bolivia buscaba pensar más allá de la hibridación abstracta de lo mestizo, de la rigidez del purismo, y plantearse prácticas caleidoscópicas, situadas en su espacio-tiempo geodésico-geográfico, en sus memorias compartidas y devenir histórico.

Con esa voluntad caleidoscópica intento nutrir mi horizonte de futuro, desde un pensar y hacer situado desde lo múltiple. Pensar este horizonte no como una línea recta sino como el lomo de una serpiente rocosa por donde caminan los astros en el cielo, un horizonte fractal en el que existan múltiples posibilidades para cada fenómeno.

Vivo en un entramado territorial marcado por el colonialismo. Como Rivera Cusicanqui ha dicho: “El pensar geográfico es un pensar situado y es vital como gesto epistemológico… tendríamos que desmontar la artificialidad del mapa, y resituar el locus del pensamiento en una ubicación particular y material del planeta, sin duda alguna la línea del ecuador tiene materialidad, allí se puede sentir un centro energético del planeta”. [10]

●   Cada astro dibuja caminos.

●   Cada camino una posibilidad.

●   Cada posibilidad, concibe un lugar.

●  “El lugar no es un  una localidad física estéril, sino un contexto. Actúa como un marco que no solamente introduce lecturas diversas en los objetos sino que también da significaciones políticas a los estilos de expresión". [11]

●   La montaña respira, el río comunica, el bosque piensa: la vida vibra en cada ladrillo, vaso con agua o lápiz si hay la voluntad de que así sea.

●   Resignificar las políticas de relacionamiento de lo micro a lo macro en función de cada contexto.

●   La afinidad es una base valiosa.

●   La equidad una necesidad.

●   El arte: flechas que tejen acciones y azares siempre esperando ser lanzadas.

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Montaje del proyecto Anyi / Trans-acción para la muestra Entraña, Bienal SIART, Museo Nacional de Bolivia, La Paz, 2019.

Ayni/Trans-acción - Acuerdo de Trueque  refleja la voluntad de cultivar una práctica artística que valorice la ética andina en conjunto con estrategias del arte contemporáneo. La obra tejido cartográfico (Fig. 1) se inscribe en la tradición americana del textil y dialoga con la abstracción geométrica para pensar la región andina desde prácticas interculturales críticas. En la pieza tejido territorial la tierra es contenido y, a través de la celebración del trueque, se hacen posibles transacciones que sobrepasan lo monetario mediante acuerdos de ayuda y beneficio mutuo.

El laboratorio textil que propició esta experiencia colectiva gestada en Bolivia dio paso a un gesto plural, múltiple y transfronterizo. Lo individual se colectivizó desde afinidades y necesidades comunes, en una agrupación efímera de apoyo mutuo.

Esta experiencia lanza señales, como flechas, para orientarnos en la articulación de comunidades a corto y largo plazo. La coexistencia de comunidades diferentes asegura la continuidad de una vida digna, respetuosa de las diversidades, consciente de que cada territorialidad, ecosistema y contexto poseen diferentes memorias, memorias que hilar y deshilar en el constante tejido de la vida.


José Luis Macas Paredes, vive y trabaja en Quito.​ Investiga temas en torno a memorias y poéticas territoriales indagando la construcción del paisaje en función de singularidades geográficas, astronómicas y culturales, integrando saberes del legado ancestral-histórico americano con estrategias del arte contemporáneo.


Notas para una Horizontal-ismo: Hacia la posibilidad de construirnos juntos en un ensamblaje, es un proyecto que responde a nuestras muchas emergencias. Como la creciente incertidumbre de habitar un mundo en crisis amenaza nuestra existencia en el futuro, esta iniciativa editorial busca contribuir a la construcción de un pluriverso desde la perspectiva del arte latinoamericano.


[1] Propongo revisar el principio andino ayni o randi-rand a través de la obra “Ayni / Trans-acción”, realizada con el  colectivo “laboratorio textil” y presentada dentro de la X bienal internacional Siart 2018 en la Paz, Bolivia. La propuesta plantea ejercer el ayni a través de una serie de acciones que entre ellas destacan: Una challa (ofrenda ritual) realizada en una Apacheta de la ciudad de La Paz y el trueque de tierra y grana cochinilla boliviana por pigmento rojo carmín ecuatoriano para la elaboración de las piezas.

[2] Luis Camnitzer, cit. op. Paulina León, “Una firma es acción, dos firmas trans-acción” en Tercer Encuentro Iberoamericano de Arte, Trabajo y Economía Arte Actual (Quito: FlASCO, 2014), 9.

[3] Ayni: Principio de Reciprocidad Simétrica constructiva, aplicada en las comunidades andinas para lograr la reproducción y redistribución de los excedentes de la economía colectiva, en vista de mantener una alta calidad de vida. Es un mecanismo comunitario que funciona así: si A colabora o comparte con B, este no está necesariamente obligado a reciprocar con el primero, sino que puede hacerlo con un tercero. La relación de reciprocidad no es solo entre dos personas, es con la comunidad y el entorno. Carlos Milla Villena, Ayni: semiótica andina de los espacios sagrados (Perú: Amaru Wayra, 2005), 200.

[4] Jaime Vargas Condori, El Ayni, enfoque ético- moral (La Paz: Jaime Vargas Condori, 2014).

[5] Yapa: Del Kichwa que significa aumento. En la región andina se conoce como una añadidura a la compra. Por ejemplo: Si compras 20 naranjas, te dan una naranja más de yapa. La yapa es muestra de reciprocidad por haber comprado a dicha persona. De alguna manera se puede entender como una acción para “criar la venta”.

[6] El o la que sabe o suele saber. Persona con poderes a la energía del rayo, que sabe del tiempo- espacio por intercambio de la coca y suele dar ofrendas y ritos a las deidades.

[7] Nevado cerca al lugar de la realización de la ofrenda.

[8] Silvia Rivera Cusicanqui, Un mundo ch´ixi es posible. Ensayos desde un presente en crisis (Buenos Aires: Tinta Limón, 2018), 126.   

[9] Luis Camnitzer, Tercer Encuentro Iberoamericano de Arte, Trabajo y Economía Arte Actual, 9.

[10] Silvia Rivera Cusicanqui “Un mundo ch´ixi es posible” 2018, 89.

[11] Camnitzer, Didáctica de La liberación: arte conceptualista latinoamericano, 202.