El arte en su lugar

Junio 13, 2016

Bentonville, Arkansas, es el lugar al que mi familia llama hogar. Debido a su belleza natural y calidad de vida, esta pequeña ciudad se ha expandido a lo largo de los años hasta alcanzar a las ciudades aledañas, convirtiéndose en una región vibrante de más de 500 mil habitantes con una importante comunidad de innovadores.

El Noreste de Arkansas es un lugar que nutre al espíritu emprendedor. Mi padre, Sam Walton, fundó Walmart en Bentonville y sus contemporáneos, Don Tyson de Tyson Foods, J.B. y Johnelle Hunt de JB Hunt Transport así como otros líderes empresariales de la región han trabajado juntos para mejorar y sostener el transporte, salud, educación y oportunidades culturales en la zona.

Como coleccionista y estudiante de arte durante toda una vida, he vivido de manera directa el poder transformativo del arte y estaba segura de que un museo tendría un impacto significativo en la calidad de vida en nuestra región. A través del arte aprendí la historia de Estados Unidos de una manera que me cimbró más profundamente que cualquier clase de historia, de manera que me sentí obligada a compartir esta experiencia con nuestras comunidades en el corazón de Estados Unidos. Así, en el año 2000 comencé a explorar junto con mi familia las ventajas de construir un museo de arte americano en Bentonville.

En el curso de una década, la Walton Family Foundation donó 120 hectáreas de tierra para crear el museo, financió su construcción y comenzó a desarrollar una colección permanente–la cual incluyó la donación de la mayoría de mi colección personal. Previo a la inauguración, anunciamos que la fundación apoyaría también un fondo para la adquisición de obra, costos operativos y mantenimiento a largo plazo. Convencidos de que lo mejor para el futuro del museo sería que operara como una organización filantrópica, alentamos a los miembros de la comunidad a que participaran con apoyo financiero y voluntariados, lo cual han hecho. El día de hoy contamos con robustos programas de membresías, patrocinio y financiamiento, así como un grupo de más de 800 voluntarios.

En el primer año tras la apertura de Crystal Bridges en noviembre del 2011, recibimos a más de 650 mil visitante, y el número ha crecido a más de 2.3 millones en tan solo cuatro años. Sin embargo, la verdadera muestra de éxito es el hecho de que el 50 por ciento o más de nuestros visitantes mensuales han asistido en repetidas ocasiones al museo: estos visitantes asiduos hacen de Crystal Bridges una parte integral de sus vidas. De hecho, una encuesta reciente entre los miembros de nuestra comunidad reveló que el 63 por ciento de los residentes del noroeste de Arkansas había visitado el museo al menos una vez en los últimos 12 meses.

Aunque sabía que un museo tendría un impacto positivo en nuestra comunidad, subestimé el gran impacto que tendría en los individuos. Estoy profundamente conmovida con la cálida respuesta de los asistentes del museo con respecto a sus experiencias con obras de arte que fueron parte de mi colección. Ver estas obras, que personalmente disfruté tanto durante los años, convertirse en las favoritas para miles de personas, en el objeto de estudio de académicos y en fuente de inspiración para muchos otros confirma que nuestro regalo está, en efecto, transformando la calidad de vida de las personas que viven en el noroeste de Arkansas y más allá.