Exuberancia solar

Julio 9, 2015

 

En algunos catálogos recientes y exposiciones de arte, el “Modernismo brasileño” ha aparecido como una nueva zona colonial para discursos centrados en Brasil y Europa. Esto, claro, refleja el trabajo de artistas que han elegido reciclar algunos rasgos formales del modernismo (que, personalmente, me parecen aburridísimos). Juguetear en las ruinas de lo moderno es una tendencia internacional que principalmente afecta y vuelve a colonizar viejas periferias como Europa del Este y Latinoamérica. Si uno sigue este trending topic, el mundo del arte rápidamente se repliega y se torna melancólico, absorto en una suerte de luto por un pasado promisorio que no pudo desplazarse hacia adelante (de ahí la idea absurda de las modernidades incompletas o irresueltas). Es en este contexto que la idea de lo “tropical” en el arte resurge hoy con un morbo paradójico. Es decir, se vuelve algo que se experimenta bajo el reino de una otredad cómoda, registrado y autorizado por los mercados de arte. Sin embargo, esta tendencia “tropical”, orientada a los mercados, es un espectro de un capitalismo mortífero de la EXUBERANCIA SOLAR, radiante y explosiva, que afecta a todas las formas de vida sobre la tierra.

De modo que propongo dejar la jerga a un lado y considerar la importancia del SOL y el clima tropical en la trama (y los huecos en la trama) de grandes obras del cine, las artes visuales, la poesía y otros experimentos estéticos que intentan aprovechar este flujo de energía solar cósmica y telúrica. (En aras del desorden, me abstendré de listar ejemplos aquí.)

Una perspectiva rebelde de la EXUBERANCIA SOLAR debe abordar la construcción de otras economías, ecologías, teologías, mitos, misterios y tecnologías. Tiene que ver con un neomaterialismo (tanto histórico como especulativo) interesado en la producción incesante de los procesos de la tierra –o Arte Terrestre–, todo dentro de nuestro recién concebido margen de tiempo geológico: el Antropoceno.

En el siglo XX, Latinoamérica (¿o será un fenómeno específicamente brasileño?) nos brindó una amplia variedad de magníficas prácticas de arte experimental que promueven la EXUBERANCIA SOLAR como una forma de fuerza creativa. Estos experimentos se alejan de las condiciones geopolíticas específicas de las colonias oprimidas, para acercarse al arraigo radical a la tierra a través de prácticas autónomas e insurgentes que, consecuentemente, dejaron a las siguientes generaciones batallando con formulaciones programáticas y sintéticas. Se trata de formulaciones estéticas que no fueron concluyentes ni se explicaban por sí solas: a años luz del triste mimetismo “tropical” que ahora encontramos en las visualizaciones del arte actual. Quizá por esto una perspectiva radical de EXUBERANCIA SOLAR se mantiene al margen (como fuerza) en relación a las historiografías del arte que reducen la influencia del SOL y el clima tropical a una suerte de idiosincrasia.

Si te encuentras en el trópico, ve al sol de frente y grita en este instante:

                    Agarro o SOL com a mão!

                    Agarro o SOL com a mão!

                    Agarro o SOL com a mão!