Formas de estar en el mundo

Agosto 10, 2020

Fig. 1

América Latina tiene que abandonar la idea del tiempo occidental, donde la pregunta por el pasado no sea, porque no lo es, impertinente; al contrario, debe ser una pregunta consecuente con el momento.

Hoy la visión del futuro social pareciera ser la hidra-sistema del presente, un sistema de múltiples cabezas, un mundo con menos recursos, más hambriento, más sediento y por tanto más violento[1].El futuro, sin embargo, será un tiempo continuo en donde no habrá otra opción más que luchar contra la devastación de los mundos; donde preservar la vida se logre solo luchando contra los embates de la hidra-sistema.

Mis amig@s Rarámuris del norte de México dicen: “Hay que danzar para que el mundo no se caiga”.[2] Es decir, el futuro está en la comprensión del movimiento, de su inestabilidad, de sus ciclos, y de su incertidumbre. Está en la individualidad colectiva, la comprensión de la conexión entre las personas y la totalidad, así como en el conocimiento y la aceptación de nuestra medida en el cosmos.

Fig. 2 

La casa del hidra-sistema es el mundo de los seres hambrientos, un mundo de carestía perpetua donde el hambre de poder, reconocimiento, acaparamiento de bienes y comodidad intenta llenarse pero es insaciable. Todo lo que existe en la Tierra y la Tierra misma es vista solo como recurso. El hidra-sistema implementa jerarquías del saber, busca denostar y ocultar conocimientos que no le puedan pertenecer o no le sean útiles en su propósito de dominio.

Los mundos conectados con la Tierra son los que conservan la naturaleza, preservan el equilibrio entre la sociedad humana y la vida natural y muestran una mejor comprensión del bienestar natural, espiritual y social de la Tierra. Estos mundos siempre son atacados por el mundo de los seres hambrientos.

Los mundos en re-encuentro son los que fueron invadidos en algún momento por el mundo de los seres hambrientos, vivieron bajo su régimen, pero nunca se adaptaron a él del todo. Los lazos que el hidra-sistema no pudo cortar entre las personas de este mundo y la Tierra, vuelven a germinar en partes que construyen poco a poco un sistema novedoso.

Fig. 3 

Estos mundos siempre están en una lucha interna con el virus del hambre que no cesa su embate de dominio. Los mundos no tienen fronteras específicas, chocan unos con otros y crean intersecciones temporales. Podemos nacer en un mundo y trasladarnos a otro, por voluntad, en el mejor de los casos, o por necesidad, en la mayoría de los casos; cuando es posible, también se puede vivir entre dos mundos.

Coincido en que el mejor postulado es el del zapatismo “un mundo en el que quepan varios mundos”, donde nos uniera el respeto por nuestras diferencias para encontrar una medida equilibrada de convivencia. Eso no podrá pasar si el afán de dominación de unos sobre otros prevalece.

Imagino un horizontalismo donde la única dominación aceptable sea la impuesta por nuestro propio pensamiento, por el control de nuestros miedos, de cualquier ímpetu de dominar a lxs demás humanos o no humanos, agentes materiales e inmateriales. Imagino un horizonte donde rija el cuidado y la empatía por todos los seres con los que compartimos la Tierra. La Ecología de Saberes que plantea Boaventura de Sousa Santos nos indica una dirección: mientras más conocimientos múltiples y diversos podamos adquirir, mejor preparados estaremos para enfrentar la adversidad de una Tierra agotada.[3]

Fig. 4 

¿Qué orientaciones tomamos?

Rescatar formas de ver y estar en el mundo, formas de relacionarse distintas a las propuestas hegemónicas, abre senderos de posibilidades para habitar.

Por esto mi proyecto Formas de estar en el mundo se propone recuperar, desde los objetos prehispánicos, concepciones cosmogónicas del cuerpo aparentemente perdidas; así como rescatar el lugar del cuerpo y la persona dentro de esas concepciones del mundo.

Para los Rarámuris lingüísticamente hay un número limitado de posibilidades de estar del cuerpo: “Las posiciones que los Rarámuris consideran pueden tener en el espacio, son básicamente seis: sentados, de pie, acostados o tendidos, en cuatro patas o colgados o pegados a la pared, como contenidos de un recipiente (líquidos, polvos o granos) y estáticos."[4] Esto habla de una medida de lo humano donde ciertas acciones como la de escalar “preferiblemente no se hacen”[5] para no afectar el frágil equilibrio del cosmos.

Formas de estar en el mundo escucha a partir del cuerpo, primero desde mi cuerpa, el conocimiento invisibilizado, dormido, arraigado en el pasado y latente en el presente. Recupero diversas concepciones del cuerpo que rompen la hegemonía aplastante del “pienso luego existo” masculinizante que ha buscado imponer Occidente, para abrir posibilidades de curación a los evidentes desaciertos de esta coerción sobre la subjetividad y el cuerpo.

Fig. 5 

Los objetos son testimonio de la idea del mundo, del contexto social en el que son creados, guardan en sus formas ideología, cosmovisión y política, son diálogos entre personas que sobreviven a través del tiempo. La imposibilidad de conocer en su totalidad el significado de los objetos arqueológicos habla de un epistemicidio producido en el siglo XVI que continúa hasta nuestros días, ante la falta de estudios profundos de los sitios arqueológicos y la sorda distribución del conocimiento de las comunidades originarias actuales.

Pienso mucho en el concepto Tzotzil de ch´ulel, el cual está presente en la constitución de la persona, donde cada uno de nosotros está ligado de nacimiento a uno o varios animales en la naturaleza, al igual que a cosas o fenómenos meteorológicos. La naturaleza de este ligamento es sagrado. Como la raíz de la palabra ch´ulel lo indica, cuando algo le ocurre a alguno de tus animales, por consecuencia te ocurre a ti.

Fig. 6 

Bajo esta perspectiva entendemos mejor nuestra misteriosa psique humana, podemos ver que los ecosistemas no son recursos al servicio del hombre en grado inferior, se elimina el antropocentrismo y nos hacemos compañeros vinculados a todos los elementos, siempre en constante intercambio, comunicación y dependencia.

 

 

 

 

 


Ejercicio de curación


María Sosa nace en Morelia, Michoacán. Estudia arte en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Al concluir la Universidad se muda a la Ciudad de México donde des-escolarizadamente realiza estudios de Epistemologías del Sur, Antropología Méxicana y Feminismos del Sur.

Su trabajo se genera desde la búsqueda del pasado colonial y como este constituye eventos y dinámicas sociales contemporáneas. Haciendo énfasis en los procesos surgidos de la colonización de América como el epistemicidio de los mundos prehispánicos, el racismo, el sexismo y la invisibilización de formas de vida y conocimientos no occidentales. Su quehacer artístico parte  de la investigación en la Ecología de Saberes así como de la exploración de técnicas de producción de objetos rituales prehispánicos y contemporáneos.


Notas para una Horizontal-ismo: Hacia la posibilidad de construirnos juntos en un ensamblaje, es un proyecto que responde a nuestras muchas emergencias. Como la creciente incertidumbre de habitar un mundo en crisis amenaza nuestra existencia en el futuro, esta iniciativa editorial busca contribuir a la construcción de un pluriverso desde la perspectiva del arte latinoamericano.


[1] El término hidra-sistema lo tomo de los zapatistas, quienes califican al sistema capitalista como “la hidra capitalista.” Entiendo este concepto como un sistema de múltiples cabezas que abarca al mismo tiempo varios estrados de la organización de la realidad, tanto social como subjetiva, siendo su objetivo final el de la explotación de lo humano y no humano para su beneficio excedido. Para aprender más del hidra-capitalismo ver, Comisión Sexta del EZLN, El Pensamiento Crítico Frente a la Hidra Capitalista. Chiapas: Participación de la Comisión Sexta del EZLN, 2018. http://geopolitica.iiec.unam.mx/sites/default/files/2018-11/Hidra-EZLN.pdf

[2] L@s Rarámuris son una comunidad originaria que habita la Sierra Madre Occidental en el Norte de México. Rarámuri significa “ de los pies ligeros”, lo cual comprende en sí, la columna de su ontología, el deber de los humanos es caminar correctamente, caminar por el sendero de Onoruame.  En 2015 visité las comunidades de Chineachi y Huisarorare del municipio de Carichí en Chihuahua para co-realizar, en compañía de Noé Martínez y Jorge Scobell, el proyecto La Palabra de la Cueva, sumamente enriquecedor en mi vida, por la experiencia tan extraordinaria y el cúmulo de conocimiento que la cultura Rarámuri ha protegido y albergado durante siglos. El proyecto me permitió entablar una relación de amistad con María Luisa Chakarito y su familia, la cual hasta la fecha conservo a pesar de la distancia.

[3] Boaventura de Sousa Santos, Refundación del estado en América Latina: perspectivas desde una epistemología del Sur (La Paz: Plural editores, 2010), 43.

[4] Abel Rodríguez López, “Conceptos próximos e interpretación distante: espacio y tiempo en el pensamiento Rarámuri,” Anales de Antropología vol. 49-11 (2015).

[5] María Luisa Chakarito, artista Rarámuri, conversación personal, 2017.


Leyenda de fotos

Fig. 1 Figuras Antropomorfas unidas, cerámica  de Occidente de México, Jalisco, artista desconocido 200 A.C- 400 D.C. Minneapolis Institute of Art, The Putnam Dana McMillian Fund. Reproducido digitalmente en collage digital por María Sosa 2017.

Fig. 2  Figura cerámica antropomorfa Femenina de Occidente de México, origen y datación desconocidos. Museo Colección Rufino Tamayo Oaxaca. Fotografía y collage digital por María Sosa. 2015-2017

Fig. 3  Contorsionista, estilo Cómala, Colima, Occidente de México, datación desconocida. Reproducido digitalmente —a partir del libro El antiguo occidente de México, Arte y Arqueología de un pasado desconocido, pág. 34— en collage digital por María Sosa 2017.

Fig. 4  María Sosa, Formas de estar en el mundo, 2017. Still de performancel. Foto: Noé Martínez.

Fig. 5  Figura cerámica antropomorfa Femenina de Occidente de México, origen y datación desconocidos. Museo Anahuacalli, Ciudad de México. Fotografía y collage digital por María Sosa 2017.

Fig. 6  Figura cerámica antropomorfa Femenina de Occidente de México, origen y datación desconocidos. Museo Colección Rufino Tamayo Oaxaca. Fotografía y collage digital por María Sosa 2015-2017.