Futurismo andino

Septiembre 8, 2020

Alan Poma, La victoria sobre el Sol (extracto titulado “Dancing Across the Sun”), 2016. Filmado por  Janeth Lozano, actuación de Del Águila Gonzalo y música por Alan Poma.


Los documentos históricos sobre las culturas inca, azteca y maya coinciden en el alto grado de conocimiento astronómico que estas alcanzaron. Los astrónomos de estas sociedades eran capaces de predecir los movimientos de las estrellas con el objetivo de anticiparse a fenómenos naturales como sequías o inundaciones.

En los alrededores de la Cordillera de los Andes Centrales sobreviven edificaciones alineadas con el movimiento cíclico de los astros. Un ejemplo de esto es el reloj solar de Chankillo, ubicado en la costa norte del Perú. Su construcción data del siglo 3 AC y está conformado por trece torres alineadas de norte a sur. Entre otros fenómenos estelares, Chankillo predice el movimiento del Sol en solsticios y en equinoccios.

/
Trece Torres de Chankillo, Casma, Perú (2013). Fotografía por David Edgar. Fuente: Wikimedia Commons

Chankillo es uno de los muchos hechos que me lleva a asumir que los astrónomos andinos fueron capaces de predecir el futuro basándose en el conocimiento de los ciclos existentes en el cosmos. Esto podría relacionarse con una tradición cultural de centros oraculares a lo largo del Imperio incaico, es decir, lugares en donde la gente se reunía para preguntar a una “huaca” sobre el destino. [1]

Dos mil cuatrocientos años después de la construcción de Chankillo, el movimiento futurista ruso planteaba el rechazo a la visión lineal del tiempo y la relación causa y efecto. A partir de los patrones algorítmicos existentes en los años de los acontecimientos históricos, en 1912 el poeta ruso Velimir Khlebnikov predijo la Revolución rusa de 1917. [2]

Para el futurismo ruso, el arte no tenía que ser un acercamiento a la realidad, sino que se trataba de una realidad en sí misma. Es por esto que junto con el poeta Aleksei Kruchenykh, Khlebnikov buscaba la transformación del espacio-tiempo desde la poesía en donde plantearon conceptos como el de world backwards (Mirskontsa), que significaba para la vanguardia rusa “un mundo desde el final”. Susan P. Compton explica que el Mirskontsaimplicaba simultáneamente el final del mundo y un retorno al mundo antiguo —en términos de espacio— y al mundo prehistórico —en cuestión de tiempos—. [3]Como el world backwards afecta la cronología de hechos, otros artistas como Kazimir Malevich desacralizaron los íconos e imágenes del arte “primitivo” y cristiano antiguo, y los recontextualizaron en una dimensión paralela proveniente del futuro.

/
Izquierda: Andrei Rublev, San Gregorio Nacianceno (1408). Catedral del la Dormición, Vladímir. Fuente: Wikimedia Commons
Derecha: Vista de instalación de las pinturas de Kazimir Malevich en "The Last Futurist Exhibition of Painting: 0,10," Petrogrado, 1915. Fuente: Wikimedia Commons

Por su parte, el cronista andino Juan de Santa Cruz Pachacuti (n. ca. siglo XVI) pensó en el mundo al revés como una manera de entender que el mundo andino estaba orientado hacia el sur y por ende hacía de este su arriba, no su “norte". [4] Las perspectivas andinas y rusas ante el destino comparten una visión cíclica del tiempo, en ambas se tiene que pasar primero por el pasado si se quiere llegar al futuro. Las dos tienen una similitud iconográfica que refuerza la idea de un lenguaje geométrico. La vanguardia rusa del siglo XX lo expresó mediante una apropiación simbólica. La Cruz negra de Kazimir Malevich, por ejemplo, refiere a la túnica de la iglesia ortodoxa de San Nicolás; mientras que en la cultura incaica, la composición geométrica es visible en el “Tocapu,” una manta sagrada cuyo significado completo aún permanece indescifrable. [5] Mi acercamiento al Tocapu, comenzó como una búsqueda de relaciones geométricas de correspondencia. Estas correspondencias entre las dos culturas me conllevaron a adaptar la ópera futurista rusa Victoria sobre el Sol (1913), y en ella reimaginar la iconografía andina, cuyo significado es tan elusivo.

/
Izquierda: Túnica Real Inca con Tocapus, 1450–1540 CE. Tramas de camélidos envolturas de algodón, tintes naturales, 90 x 77 cm. © Dumbarton Oaks-Pre-Columbian Collection, Washington, D.C.
Derecha:  Alan Poma, Tocapu, 2013. Animación 2D Animation. (Ver en Vimeo)

En la ópera original, el fin del mundo llega debido a la ambición del gobernante de la Tierra, una figura híbrida entre Nerón y Calígula. Como el dirigente no soporta que los planetas giren alrededor del Sol, decide declararle la guerra al astro hasta tomarlo prisionero. Este hecho genera un cambio en el espacio-tiempo que termina con la destrucción de la Tierra.

/
Left: Alan Poma, Victory Over the Sun revolves around the final moments of the Solar System's existence. Image by Janeth Lozano
Right: Kazimir Malevich, Set design for Victory Over the Sun, 1913. D. Andrea Jeanne (1990), Kazimir Malevich 1878–1935 © The St. Petersburg State Museum of Theatre and Music

Mi adaptación de la ópera toma su argumento original y lo convierte en un relato proveniente de un futuro andino. Un personaje llamado "El viajero de los tiempos" aterriza en la Tierra como el último mensajero del Sol y dialoga con los íconos, idiomas nativos y músicas de los Andes del futuro. Estos universos convergen en la obra para dar una respuesta a la pregunta sobre la supervivencia de la cultura andina frente a la destrucción del planeta.

El arte del futuro necesita ser un arte de convergencia y diálogo. El arte será el comienzo de una nueva revolución del tiempo.

Es una tarea ardua pero no descabellada. Desde la ciencia, la física de partículas ha demostrado que cuanto más pequeña es la partícula, la diferencia entre pasado y futuro desaparece. Las partículas viven en un constante presente en el que otros nano organismos conviven en varios lugares simultáneamente. [6] El arte se puede convertir en un vehículo para experimentar una realidad de tiempos y espacios alternativos.

/
Alan Poma, Manifiesto Futurista Andino (Lima: Soma Publicaciones, 2019). Imagenes por Estrella Pezo. (Leer el manifiesto)

Ese es el contexto en que nace el Manifiesto futurista andino (Lima: Soma Publicaciones, 2019). El texto es una invitación para inventar diferentes futuros como formas para que el artista latinoamericano se haga cargo de su propio “tiempo”. Esta publicación introduce el concepto de la “transracionalidad” como alusión al “Zaum”, el denominado lenguaje transmental del futurismo ruso. [7] El Manifesto asume la transracionalidad como una característica propia de la cultura precolombina así como un medio para la creación de una realidad proveniente del futuro.

Las sociedades latinoamericanas desconocen gran parte de la historia previa al periodo de la Conquista y ese vacío histórico plantea problemas para imaginar un futuro propio. La transracionalidad andina inscribe una idea propia de futuro gracias a la unión de la metodología vanguardista del uso del tiempo y la idea de un lenguaje artístico que va más allá de la razón.

El Sol necesita liberarse de su encierro. Abrirse a una comunicación dialéctica con el pensamiento occidental se hará necesario para una alternativa estética y poética en la cultura latinoamericana.


Alan Poma (Perú) es artista multidisciplinario de sonido. Su práctica se ha enfocado en crear tanto proyectos in situ como espectáculos. Sus presentaciones con frecuencia incluyen performance, video, sonido e investigación científica, creando producciones que ofrecen recorridos sensoriales al público.

En años recientes ha desarrollado una serie de instalaciones y eventos en vivo que reflejan su investigación sobre la ópera futurista rusa Victory Over the Sun (1913) y la obra vorticicsta inglesa Enemy of the Stars (1914). Ha trabajado con un grupo interdisciplinario de colaboradores, incluyendo antropólogos, historiadores y físicos. Con su retroalimentación, Poma ha establecido una relación cercana entre el futurismo ruso y la cultura andina a partir de sus iconografías compartidas.


Notas para una Horizontal-ismo: Hacia la posibilidad de construirnos juntos en un ensamblaje, es un proyecto que responde a nuestras muchas emergencias. Como la creciente incertidumbre de habitar un mundo en crisis amenaza nuestra existencia en el futuro, esta iniciativa editorial busca contribuir a la construcción de un pluriverso desde la perspectiva del arte latinoamericano.


[1] “El cronista Pedro Cieza de León, que representa una de las más autorizadas narraciones del siglo XVI sobre la civilización inca y su historia, fue el primer cronista en utilizar la palabra ‘oráculo’ para designar a las huacas, entendiendo por oráculo un santuario con alguna imagen sagrada (ídolo) que tenía la facultad de contestar a las preguntas de los fieles y prever el futuro.” Marco Curatola y Jan Szeminski, eds. El Inca y la huaca (Lima: Fondo editorial PUCP, 2016), 263.

[2] Khlebnikov, Velimir, and Paul Schmidt. "An Excerpt from ‘The Tables of Destiny.’" October 27 (1983): 59-73.

[3] Susan P. Compton, The World Backwards (Londres: British Museum Publications, 1978), 19.

[4] El cronista Juan de Santa Cruz Pachacuti expresa: “Todas las Naciones del Tawantinsuyo benieron de hacia arriba de Potossi” y esta localidad está al Sur. Fundamental es el sistema astronómico de orientación indígena se dirigía y se dirige hacia el Sur. No hacia el Norte como en la civilización occidental, de modo que la región de Polo Sur viene a ser el arriba para ellos, ocupando la Cruz del Sur y los ojos de la llama el lugar preponderante para obtener esa posición y puntos de orientacion.” Dick Ibarra Grasso, Ciencia Astronómica y Sociología Incaica, Cochabamba: Editorial los Amigos del Libro, 1982), citado en, Carlos Milla Villena, Génesis de la cultura Andina (Lima: Fondo Editorial C.A.P., 1983), 37.

[5] Gail Silverman demuestra cómo el sistema de tejer utilizado por la comunidad Q’ero se encuentra íntimamente ligado a la transmisión del lenguaje a través de símbolos geométricos conocidos como tocapus y ofrece información sobre el sistema de organización, lenguaje y memoria utilizada por los incas. Gail P. Silverman, A Woven Book of Knowledge: Textile Iconography of Cuzco, Peru (Salt Lake City: University of Utah Press, 2008).

[6] Carlo Rovelli, Quantum Gravity (Cambridge: Cambridge University Press, 2004).

[7] Janecek Gerald, Zaum: The Transrational Poetry of Russian Futurism (San Diego: San Diego State University Press, 1996).