La abstracción como signo vacío

Mayo 18, 2014

La abstracción internacional y, más específicamente, el arte abstracto geométrico es considerado una de las más grandes, ambiciosas y elegantes formas de modernidad, pese al aun dominante arte figurativo y a ser, todavía, ampliamente malinterpretado. Así como el muralismo mexicano fue visto como la máxima representación del arte moderno en Latinoamérica durante las décadas de los 70 y los 80, mientras que la abstracción geométrica era percibida como una expresión que no reflejaba los suficientes matices exóticos o nacionalistas para ser auténticamente latinoamericana, podríamos ver el regreso a viejos y tradicionales modelos de modernidad para América Latina una vez que nuestra actual vena internacionalista del mercado/historia del arte se transforme. Los aspectos políticos y conceptuales de la abstracción son fácilmente neutralizados por su belleza estética y, tanto para el mercado como para la historia del arte, es más atractivo promover la abstracción geométrica latinoamericana producida entre la década del 40 y la del 70 como la más legítima, deseable y demostrable expresión de arte moderno del continente. La cuestión no radica tanto en si la geometría abstracta es más o menos moderna, válida o importante que, por ejemplo, el muralismo mexicano, sino en por qué consideramos al arte moderno en América Latina como una idea polarizada o única del arte relacionado con la abstracción. Sabemos que el arte latinoamericano ha sido tanto internacional como local desde tiempos de la colonia; también sabemos que en la mayor parte de países entre los años 40 y los 70 se dieron, de modo simultáneo, muchas expresiones artísticas contradictorias, importantes y de gran relevancia. La abstracción como único modelo para la modernidad está en riesgo de convertirse en una forma de arte canónico caricaturizado por un mercado de arte especulativo, y de volverse obsoleto rápidamente como todas las tendencias y modas en el arte y la cultura. La abstracción geométrica tiene que ser discutida y estudiada en el contexto de otras expresiones artísticas de ese tiempo, como parte de un complejo tejido histórico del arte, para evitar que se convierta en un signo vacío o en un nuevo estereotipo del arte latinoamericano.