La ambigüedad y la auto-reflexión del quehacer artístico son "los momentos enseñables" de la educación de arte

Septiembre 2, 2014

Es lamentable que en Estados Unidos la educación de las artes haya descendido al escalón más bajo de las prioridades en el plan de estudios de las escuelas. Eso tiene que cambiar. Tengo la firme convicción de que el arte es una actividad fundamental que construye conocimiento y expande la comprensión en otras disciplinas. Sin embargo, los que abogan por la ampliación del papel de la educación artística no han sido lo suficientemente convincentes, y quizás tampoco han podido resolver, la distinción entre la creación artística y la creatividad. A primera vista, uno podría argumentar que son la misma cosa, pero mientras que la creación artística es inequívocamente un esfuerzo creativo, la creatividad no reside exclusivamente en la creación artística. Me parece que está bien establecido que la creatividad es un elemento clave para la innovación: entornos creativos de trabajo en las empresas e incluso en las corporaciones como Google parecen fomentar y nutrir efectivamente nuevas ideas. Pero, al menos de manera anecdótica, los resultados de experimentos que llevan a los artistas a las empresas para inspirar o instigar la innovación en el mejor de los casos han sido mezclados. Esto se ha intentado por lo menos desde los años sesenta (un ejemplo de ello es cuando Claes Oldenburg fue invitado a ser artista en residencia en los estudios Disney, mientras que él terminó haciendo muchas obras de arte relacionadas con el Mickey Mouse, la relación no terminó bien) . Los artistas pueden inspirar a los no artistas para crear, pero el proceso artístico por lo general ocurre de manera tan autorreferencial que la comunicación con el mundo exterior no siempre es posible. Esto conduce a la dolorosa crítica de que la verdadera creatividad ha abandonado al mundo del arte, y la verdadera innovación más bien se encuentra en la ciencia, el diseño y otros campos. Entonces, ¿qué aporta el arte que la creatividad de otros campos no? Puede haber dos respuestas posibles. Una tiene que ver con la polivalencia del arte, con el hecho de que un gesto artístico puede significar algo en su propio campo, pero también puede significar muchas otras cosas en otros, lo que no ocurre con otras disciplinas. También se puede describir como el poder de la ambigüedad del arte. La otra es que el arte, como la disciplina en ciernes, es, en esencia, una práctica que es crítica de sí misma en cuanto que es auto-reflexiva. Esa capacidad de autorreflexión y polivalencia crítica es quizás lo que debe ser más explotado en la enseñanza del arte, y la cualidad más transferible que aprender a aplicar fuera del mundo del arte.