La crisis alimenta a la crítica

Octubre 9, 2014

Es interesante señalar que en inglés, los verbos relacionados con la crítica pueden hacer referencia tanto a hacer crítica como a criticar. En español hay un solo verbo asociado con la crítica, este es criticar, que tiene la mayor parte de las connotaciones negativas que tiene criticize. ¿Cómo tratar este enigma lingüístico? ¿Será parte del asunto que está en juego?

Como editora, maestra, escritora y crítica, me esfuerzo por crear un contexto en el que compromiso, narración y juicio no sean malas palabras ni palabras anticuadas, pero tal vez mi contexto sólo es una pequeña burbuja flotando en el vasto océano de la inconsciencia conducida por el mercado. Para que la crítica sobreviva, al igual que cualquier otra cosa, tiene que tomar en cuenta su contexto de producción. Poniendo todas las consideraciones lingüísticas y de traducción a un lado, creo que la crítica de arte y los críticos que se involucran, se han vuelto invisibles (¡pero no están muertos!) de manera directamente proporcional a la visibilidad y estrellato de los curadores.  Los curadores han tomado el lugar de los críticos, o la gente erróneamente así lo espera. Los curadores han sido llevados, traídos y agasajados, mientras que un crítico hoy en día no gana más que unos cuantos dólares por columna. Los estudiantes no se quedan al margen y prefieren decir que son curadores a decir que son críticos.  Este fenómeno también tiene que ver con las prácticas impulsadas por el mercado que acabo de mencionar, además de que la crítica puede ser  obstaculizada o anulada de otras maneras:  he tenido la experiencia de que algunas publicaciones no consideran una reseña cuando se trata de una galería marginal o de un espacio independiente (espacios que no son galerías con anuncios publicitarios) y escogen publicar de vez en cuando la reseña de algún museo, lo cual es otra manera de hacer que las cosas parezcan invisibles y de que la crítica quede fuera del juego.

En un nivel de contexto diferente, si estamos de acuerdo en que la situación en Argentina o la “guerra contra las drogas” en México han dejado muy claro que la crisis genera crítica, entonces tenemos que sacar las antenas para ver dónde se está gestando esa crítica. Yo creo que no se está dando de manera habitual, o para usar un término de Laurie, de forma anticuada: en revistas, o incluso de forma escrita. La crítica en México se está dando en las discusiones, en el diálogo, en las lecturas o proyecciones o en sesiones de dibujo comunitario y espacios menos oficiales y por tanto menos proclives a ser tachados de anticuados o institucionalizados. También se puede leer en fanzines o publicaciones independientes. Es por ello menos estable y tal vez no se registra ni tiene fácil alcance internacional, pero esto no significa que esté muerta o que no exista—está vivita y comiendo tacos.