Sentido de aprendizaje; aprender a través del sentido

Noviembre 3, 2014

No tengo ninguna duda sobre la convergencia profunda entre el campo del arte y el de la educación: las prácticas artísticas ya movilizan herramientas pedagógicas. Cuando tomamos el campo del arte en su radicalidad posible –es decir, destacando sus procesos y métodos– no precisamos más del campo de la educación como territorio a parte: el arte se configura como práctica de movilización del otro (individuo o grupo) y sus efectos ya se consideran transformadores. En este sentido, al concebirse el arte como herramienta productiva, de intervención, ya nos referimos a un campo que involucra al colectivo antes de la educación formal y que busca generar impacto social.

Aquí estaríamos actuando en un territorio distante de cualquier didáctica simplificadora, pues las prácticas artísticas se estructuran, necesariamente, a partir de capas de antagonismo en relación al sentido común, movilizando siempre energías actualizadoras, contrarias al hábito y en dirección a una intensidad sensorial y conceptual. Es preciso reconocer que a partir del arte, no precisamente se aprende algo práctico, pero se desarrolla un agudo sentido de supervivencia en relación a lo adverso, accionando herramientas de afirmación de la vida ante el hábito y la redundancia cotidianos y ejercitando dinámicas de formación de grupo e instauración de comunidades. Sobre todo, a partir del arte, se producen problemas –siendo el problema considerado una región sensible que permite abrir caminos y evitar que se automaticen impases–.

El campo del arte, de un modo más agudo que el de la educación formal, hace que grupos, procedimientos y contrapuntos se vuelvan visibles y habilita el uso de tecnologías avanzadas de procesamiento sensorial –sin las cuales no se accede a la densidad del contacto colectivo más allá de los problemas prácticos de la vida cotidiana–. En este sentido, pienso que es importante retomar el tema de la pedagogía de las vanguardias, en que se valoriza el contacto directo con la obra o propuesta artística –es allí que se puede tener espacio para cualquier aprendizaje, ya sea en la movilización participativa del espectador que activa las propuestas de la obra, distribuyéndolas colectivamente, ya sea en el énfasis a las propiedades que la obra instituye, abriendo espacio para que se piensen varias posibilidades para la formación y transformación de las instituciones.