Talleres: arte, inter-subjetividad y aprendizaje

Noviembre 3, 2014

Te agradezco Sofía tu texto tan convocante. Empiezo por decir sí, el arte es una forma de aprender y de aprehender.

Dices que se puede considerar que el arte es, aparte de sensible, “un ejercicio intelectual desafiante que surge en la intersección donde la espiritualidad, la realidad y la potencialidad se encuentran.”

Siempre me pregunté acerca de la espiritualidad: ¿Qué es el alma? ¿Cómo existe? ¿Cómo representar estas preguntas? ¿Sirve el arte para abordar estos temas? ¿Es posible hacerlo sin caer en estereotipos culturales?

En 1992, en Buenos Aires, di inicio a un seminario de interpretación para artistas o interesados en el arte. Ese taller de estudio en grupo se fue modificando según expandía y concentraba mi práctica. Desde 1997 comencé un periodo de entrenamientos intensivo en tradiciones o doctrinas como el taoísmo, budismo, mitología y astrología, alrededor del tema del conocimiento esotérico, “la energía disponible”, “la fortaleza de las formas”, “el fuero interno”. Esto impregna mi quehacer al día de hoy.

Hacer para ver: las prácticas del arte y de la enseñanza tratadas como un juego intelectual, concentrado en la verificación compartida. Los ejercicios sirven para aprender a tener la intuición en la palma de la mano, y para discernirla a fin de amasarla con la razón y el hacer.  Sirven para ayudar a observar, al unísono y casi sin darnos cuenta, la complejidad que nos presentan la arquitectura o las obras de arte, y el laberinto en que nos sumergen nuestras emociones, sentimientos o deseos proyectados en la percepción y en la representación. Pueden acompañar a la práctica o basarse en ejercicios de improvisación de formas, pero siempre de la mano de la comunicación de lo debatido en grupos. Las conversaciones están motivadas por consignas más o menos exigentes y precisas, y/o articuladas por grillas facilitadoras, integradoras de perspectivas diversas, dependiendo del foco del taller.

Los seminarios se adaptan a grupos de entre 10 y hasta 90 personas, y los he dirigido dentro y fuera de un marco institucional. Se llevan a cabo con precisión de tiempos y horarios, constituyendo un esfuerzo colectivo, intelectual y emocional, resultando en una experiencia de intercambio transformadora y única. En los últimos 5 años he propuesto formatos distintos para Kunstfag/KHIO, en Oslo y para el Programa de Artistas en la Universidad Di Tella en Buenos Aires ya que el programa tiene un particular interés en el desarrollo de foros híbridos.