La vuelta al mundo…

Agosto 6, 2014

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¿Alguna vez has visto la nieve caer? (2009) de Mario García Torres

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En la forma de un evento que combina la exhibición de obras de arte y la presentación en vivo de relatos visuales, La vuelta al mundo… proyecta varias trayectorias—historias y viajes realizados o proyectados, hipótesis e imágenes descartadas u olvidadas, escenarios imaginados o especulados—, utilizando como soporte principal el proyector de diapositivas.

En distintas sesiones, La vuelta al mundo…  presentará cuatro obras de los artistas Lothar Baumgarten, Mario García Torres, Gilda Mantilla y Raimond Chaves, y Pedro Manrique Figueroa -pertenecientes a la Colección Patricia Phelps de Cisneros -que tienen como soporte el proyector de diapositivas de 35mm.

Complementariamente, se ha convocado a un grupo de personas activas en el ámbito cultural de Buenos Aires a traer sus propias diapositivas a la Sala de Exposiciones, para una proyección y recuento inédito, mostrando imágenes que si bien fueron conservadas, se encontraban por lo general archivadas y olvidadas, dada la obsolescencia del aparato proyector. Estas presentaciones en vivo estarán a cargo del historiador de arte José Emilio Burucúa, la dramaturga Vivi Tellas, el arquitecto Pablo Pschepiurca, la escritora Paola Cortes Rocca, el músico Emilio del Guercio y los artistas María Alché, Leandro Katz y Martín Legón.

La vuelta al mundo… fue desarrollada por Inés Katzenstein y Sofía Hernández Chong Cuy, y organizada por el Departamento de Arte de la UTDT en colaboración con la Colección Patricia Phelps de Cisneros.

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El proyector de diapositivas es un aparato que facilitó el estudio académico y científico y que, en su versión original de transparencias de gran formato, propició la divulgación y el análisis comparativo entre culturas, objetos y épocas. Creado en la década de los sesenta, y vigente hasta hace unos diez años, el modelo de carrete o carrusel para transparencias de 35mm, más compacto y económico que el original, se comercializó ampliamente y sus usos no tardaron en rebasar los propósitos pedagógicos originales; el aparato se encontró en los talleres de trabajo y los espacios domésticos de aficionados a la fotografía, viajeros y personas interesadas en registrar y relatar vivencias, descubrimientos y secuencias de experiencia, propias o ajenas.

La ceremonia del proyector se transformó así en un ritual de conocimiento que proponía una situación de concentración y amplificación; ya sea en la clase o en el living, el proyector de diapositivas ha servido para acercar geografías, costumbres, viajes, arquitecturas o situaciones familiares inaccesibles por otros medios. Y si bien es una tecnología al borde de la extinción, varios artistas actuales preocupados por los modos de pensar la imagen encuentran en ella una herramienta valiosa de percepción y exposición.

Al exhibir, en La vuelta al mundo…, distintas maneras en que los artistas contemporáneos se acercan a tecnologías analógicas, y a la vez proponer concentrarse en el proyector de diapositivas como una tecnología con características escénicas y perceptivas particulares (oscuridad, calor, sonido, luz, y hasta olor), esta exhibición, organizada como una secuencia circular de proyecciones, a la manera del carrusel, aspira a ser una ocasión para la experiencia y discusión presencial de las condiciones de escucha y visibilidad que usamos para compartir información en la era digital.

La obra de Lothar Baumgarten yuxtapone imágenes encontradas, adquiridas o tomadas de publicaciones históricas (incluyendo de comunidades indígenas del Chaco por Guido Boggiani), así como fotografías de las primeras obras que él mismo realizó durante los sesenta (instalaciones y acciones efímeras creadas con elementos naturales), para componer las rutas conceptuales que el artista desarrolló en las siguientes décadas. Gilda Mantilla y Raimond Chaves crean un díptico, donde distintos acercamientos a una sola imagen del cielo van acompañados de breves fragmentos textuales tomados de una guía de la Amazonía, escrita por un militar peruano aficionado al entorno natural. Por su parte, en una primera aproximación a lo que serían varios intentos en búsqueda del Hotel One en la capital de Afganistán, Mario García Torres narra su propio trayecto hacia el artista italiano Alighiero Boetti, quien desarrolló su obra más emblemática mientras radicaba en Kabul. Mientras tanto, el carrete de diapositivas de Pedro Manrique Figueroa, conocido como el precursor del collage en Colombia y gestor del Museo de la Pobreza, fundado en ese país en 1973, muestra una selección de sus poemas. Tanto la emblemática obra de Baumgarten como la de Mantilla y Chaves utilizan la diapositiva para subrayar la distancia de la mirada etnográfica; en los casos de García Torres y Manrique Figueroa, la elección de las diapositivas apunta a mimetizar la obra con retóricas contemporáneas a los momentos históricos que las obras evocan, ya sea en la investigación en historia del arte como en el espionaje.

La presentación de Paola Cortes Rocca será una reflexión sobre la tecnología del proyector y su concepción de lo público, mientras que la de Martín Legón--quien ha venido coleccionado diapositivas anónimas a través de ventas por Internet—se plantea como un ensayo sobre la potencia de la imagen y la búsqueda del aura en la contemporaneidad. Pablo Pschepiurca trabajará sobre arquitecturas y geografías descartadas, buscando los orígenes de la ciudad genérica en su propio archivo de imágenes, y José Emilio Burucúa, hará una selección de imágenes de sus amplias colecciones de diapositivas, usadas en sus clases, para retomar hipótesis que en su momento no llegaron a hilarse o cerrarse. Asimismo, en relación a la pedagogía, Leandro Katz expone algunos de los que fueron sus desafíos académicos de los años setenta, tomando como ancla su obra El proyecto Catherwood. De su archivo de fotografías personal, Vivi Tellas revisa su experiencia creciendo desarraigada en un Hollywood de la década de los sesenta, María Alché, también hurgando en su archivo familiar, presentará una teoría de la diapositiva como espacio de lo fantasmático y Emilio del Guercio narrará lo que podrían considerarse tres secuencias musicales de una vida.

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Además de plantearse como un ejercicio de contraste perceptivo en relación a las maneras actuales de trasmisión, itinerancia y trabajo con imágenes, La vuelta al mundo…re-escenifica rituales de traducción de la experiencia vivida en experiencia proyectada, y subraya el tiempo secuencial y ritual de la diapositiva como herramienta para la construcción de relatos, saberes y memorias, la trasmisión de historias y la proposición de imaginarios posibles. El sonido del carrete, del carrusel, del mecanismo que en el aparato contiene las diapositivas y opera sobre una imagen aún por descubrirse, será el tic-tac que marcará el tempo de La vuelta al mundo…El diminuto abanico en su motor, lo soplará.

La entrada es gratuita. Regístrate aquí.