Intercambios con Latinoamérica: La recepción del arte latinoamericano en Gran Bretaña y sus nexos

Mayo 18, 2014

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Mira Schendel con una Droguinha en Signals Gallery en Londrés, 1966. Foto por Clay Perry

Desde la perspectiva del Reino Unido, a menudo parece que el muy discutido campo del arte latinoamericano (y el término en sí) ha sido mucho menos evidente como categoría autónoma que en otros países donde las historias de intervención y la influencia demográfica consecuente así lo demandaron. Uno esperaría, no obstante, lograr hacer un recuento del papel y la recepción que ha tenido el arte latinoamericano en el Reino Unido y del mismo modo, del lugar que ha ocupado Gran Bretaña en la historia inversa.

La historia del intercambio artístico entre América Latina y el Reino Unido ha estado marcada, no por un compromiso constante y estratégico, sino por las profundas y singulares conexiones creadas por la capacidad de los individuos. Dado que en distintos momentos florecen diversos intereses estéticos, Gran Bretaña, pese a tener menos lazos culturales, económicos y políticos con la región que con otras partes del mundo, durante el siglo pasado logró conectar con ciertos aspectos fundamentales del arte latinoamericano que despertaron su especial atención. Aunque estos acercamientos y conexiones muchas veces sólo se dieron entre ciertos individuos, que aunque alejados de la tendencia dominante, resultaron ser clave porque sus actividades, vistas en retrospectiva, se convirtieron en el núcleo de mayor interés, o al menos, debieron de haber sido.

En el siglo XX, podríamos rastrear este fenómeno hasta la ejemplar y excéntrica figura de Francis John Hastings (1901-1990), quien fue, a partir de 1939 el décimo sexto Conde de Huntingdon. Hastings fue un artista que en los años treinta se convirtió en aprendiz y asistente de Diego Rivera en San Francisco y Detroit. Su esposa Cristina, una aristócrata y comunista italiana, fue retratada por Frida Kahlo. Hastings donó a la Tate Gallery de Londres un gran dibujo de Rivera que representaba la cabeza de una mujer que formaría la figura central y alegórica con la que el pintor mexicano representó California en el mural de San Francisco. Un catedrático del Camberwell College of Arts, que después se convertiría en parlamentario del Partido Laborista y colaboraría en la post guerra reformando el gobierno del Mayor Attlee, pintó sus propios murales en el parque Buscot, en la Universidad de Birmingham y en el Women’s Press Club de Londres, y su fresco de gran formato llamado Worker of the Future Upsetting the Economic Chaos of the Present de 1935, se encuentra en la Marx Memorial Library de Londres.

En los años cuarenta, Leonora Carrington nacida en Gran Bretaña, se estableció permanentemente en la Ciudad de México, convirtiéndose en uno de los iconos surrealistas más importantes. Asimismo, el coleccionista británico Edward James, otro excéntrico ejemplar, se estableció en México en los años cuarenta. Allí, en  Xilitla, construyó su jardín surrealista de esculturas de concreto ‘Las Pozas’ entre 1949 y 1984, rodeado por vegetación tropical y por las pozas que le dieron su nombre. James obtuvo los fondos para el jardín, un estimado de $5 millones, vendiendo su colección de obra surrealista. Su influencia sigue viva en México pues el jardín de James fue tema del ensayo fílmico con el que Melanie Smith, artista mexicana natural de Gran Bretaña, representó a México en la Bienal de Venecia 2011.

En la década de los cincuenta, Henry Moore viajó a México donde conoció y estableció una relación de trabajo con el artista germano mexicano Mathias Goeritz.

El arte prehispánico mexicano ejerció una decisiva influencia en la obra de Moore. En 1953 Moore colaboró con Goeritz en la creación de un mural para el interior del Museo Experimental El Eco en la ciudad de México. En ese año, las primeras grandes exposiciones de arte latinoamericano fueron presentadas en Londres: el gobierno mexicano llevó a la Tate Gallery la muestra Mexican Art: from Pre-Columbian times to the present day organizada por el innovador e influyente curador Fernando Gamboa. En la sección de arte moderno y contemporáneo, la exposición contó con obra de Frida Kahlo y Diego Rivera.

En la postguerra, el interés y las conexiones entre Gran Bretaña y el arte latinoamericano se desplazaron del surrealismo y el muralismo hacia los movimientos abstracto geométricos, cinético y de op art o arte óptico, para después continuar hacia formas de conceptualismo. Durante este proceso, varios individuos interactuaron para establecer una nueva serie de conexiones entre Gran Bretaña y Latinoamérica. En el contexto de un creciente escenario de arte experimental en Londres, varias galerías de relativa corta duración, cuyo principal interés estaba en formas novedosas de arte, han sido consideradas desde entonces cruciales para recontar la historia de la inclinación  que ha tenido Gran Bretaña hacia el arte latinoamericano.

Entre las más notables destaca Signals London (1964-66), que se conectaba con artistas latinoamericanos, así como aquellas en París, cuya conexión solía ser a través del artista brasileño Sergio Camargo. La galería reunió a un círculo que incluía al crítico y curador Guy Brett, al director Paul Keeler y a los artistas David Medalla, Camargo, Gustav Metzger y Marcelo Salvadori. Signals exponía el trabajo de Lygia Clark, Mira Schendel, Jesús Rafael Soto, Alejandro Otero, Carlos Cruz-Diez y el propio Camargo, en una serie de innovadoras presentaciones individuales, así como también en exposiciones colectivas. En 1965 Brett y Keeler visitaron la Bienal de São Paulo y Brett destacó el trabajo de Mira Schendel en su reseña para el Times. Brett había planeado una exposición individual para Helio Oiticica y la obra estaba ya en Londres cuando la prematura clausura de Signals hizo necesario encontrar un recinto alternativo. La exposición más importante en la vida de Oiticica, Whitechapel Experiment, finalmente se llevó a cabo en la galería Whitechapel en 1969. Brett ha sido durante décadas uno de los interlocutores más consistentes y sensibles en torno al arte latinoamericano en Gran Bretaña. La crucial importancia de Signals en la historia del arte experimental en Londres sólo ha sido apreciada en su totalidad en retrospectiva. Aún queda mucho por hacer para examinar la historia y el papel que jugó al introducir a muchos artistas fundamentales en Londres.  

En 1965 Alan Bowness, el entonces director de la Tate Gallery fue invitado para participar como jurado en el Instituto Torquato di Tella dirigido por Jorge Romero Brest en Buenos Aires. Ese año, la obra de León Ferrari Western Christian Civilization de 1965 fue controversialmente retirada de la exhibición. No obstante, según parece, la presencia de Bowness tuvo una influencia decisiva en David Lamelas, un artista más joven que en ese tiempo estaba interesado en escultores ingleses como Philip King y a quien Bowness impulsó para que fuera a Londres. Lamelas concretó su viaje y una vez en Londres experimentó un cambio de la escultura geométrica hacia una investigación de la narrativa manifestada en una obra clave de los años 70 llamada Film Script (Manipulation of Meaning) de 1972. También realizó en 1974 la obra London Friends, pieza que más tarde se convirtió en el título de una muestra organizada el 2013 por el curador anglo mexicano Pablo León de la Barra y Carmen Julia en la David Roberts Art Foundation, obra que incursionaba en  la historia del intercambio latinoamericano en Londres al final de los sesentas y los setentas.

El mexicano Felipe Ehrenberg, pintor, impresor y artista de performance llegó a Gran Bretaña en 1968 y allí permaneció hasta 1972. Junto con la arquitecta Martha Hellion y el crítico e historiador David Mayor fundó Beau Geste Press/Libro Acción Libre en Devon con la idea de publicar el trabajo de varios artistas incluyendo a aquellos involucrados con el movimiento Fluxus. Del mismo modo, exiliados e inmigrantes latinoamericanos en Londres se congregaban alrededor del Arts Laboratory en Drury Lane. Junto con Oiticica y los músicos brasileños Caetano Veloso y Gilberto Gil también atrajeron al argentino Leopoldo Mahler, responsable de la adaptación de la obra de texto-collage Otras palabras de León Ferrari en el espectáculo de performance Listen Here Now que fue puesta en escena en el Arts Laboratory en 1968. Mahler también montó sus propios performances en Londres, incluyendo Outrage en 1969, conmemorando la masacre de Sharpville, así como Crane Ballet en 1971. En 1973 la artista y poeta chilena Cecilia Vicuña había llegado a Londres como estudiante, cuya pintura tenía influencia de Leonora Carrington. Cuando, unos meses más tarde ocurrió el golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, ella junto con otros artistas pertenecientes al círculo de Signals, como Guy Brett y David Medalla y el poeta John Dugger fundaron Artistas por la democracia.  

En 1968, la Universidad de Essex, una de las llamadas ‘red-brick universities’[1] de reciente formación, que había admitido a sus primeros estudiantes en 1964, decidió dar prioridad a América Latina, haciendo que esta fuera una de las áreas centrales del programa de enseñanza de esa institución, y fundó un centro de estudios dedicado a la región. En los años siguientes, la universidad, en gran medida bajo la dirección de los catedráticos Dawn Ades y Valerie Fraser, contribuyó enormemente a la escena de arte latinoamericano, ya que generaciones sucesivas de estudiantes de la institución llegaron a ocupar algunos de los más importantes e influyentes puestos del mundo del arte en América Latina. Entre los alumnos de Essex estaban Oriana Baddeley, Cuauhtémoc Medina, Gabriel Pérez Barreiro, Cecilia Fajardo-Hill e Isobel Whitelegg. En la Universidad de Artes, en Londres, la profesora Oriana Baddeley, junto con el Dr. Michael Asbury y la Dra. Isobel Whitelegg, se han propuesto que América Latina sea el núcleo de las actividades del Centro de Investigación TrAIN (Arte Trasnacional, Identidad y Nación, por sus siglas en inglés).

La historia de las exposiciones que marcan la recepción que ha tenido Gran Bretaña del arte latinoamericano tomó fuerza en los 80, con una mayor actividad institucional. En 1982 la galería de arte Whitechapel, dirigida en ese entonces por Nicholas Serota, siguió manifestando su compromiso con la región montando la destacada exposición Frida Kahlo y Tina Modotti. Cuando Catherine Lampert tomó la dirección de la galería en 1988, ella prosiguió con el compromiso institucional organizando regularmente exposiciones que realzaban a artistas latinoamericanos, desde muestras individuales de artistas como Tunga, Alfredo Jaar, Guillermo Kuitca, David Alfaro Siquieros y Francisco Toledo, hasta exposiciones grupales como New Art from Cuba, Inside the Visible y Lines from Brazil. Además de esto sobresale el trabajo, la escritura y curaduría de Dawn Ades y Guy Brett. Ambos organizaron lo que serían muestras emblemáticas en la historia y la historiografía de las exposiciones de arte latinoamericano en el Reino Unido. La muestra de Ades Arte en América Latina: La era moderna, 1820-1980 (para la que Brett fue un colaborador clave) se presentó en la Hayward Gallery en 1989; y un año más tarde, Brett fue el curador de una muestra más pequeña, pero de gran influencia: Trascontinental: Nine Latin American Artists en la galería Ikon en Birmingham.  Después de esa vendría una muestra individual de Victor Grippo en 1999, también en la Ikon, así como Force Fields: Phases of the Kinetic el año 2000 en la Hayward Gallery de Londres, muestra que más claramente siguió las preocupaciones estéticas con las que se había iniciado Signals.

Más recientemente, las historias de compromiso e interés parecen haberse bifurcado y proliferado, extendiéndose a dos diferentes redes. En 1982 Anthony Caro y Robert Loder fundaron Triangle (hoy Triangle Network) y en 1994, bajo este mismo concepto, se estableció Gasworks, una organización de arte que combina estudios con un espacio modesto de exposición. Desde su inicio, las residencias y muestras de Gasworks han hecho posible que un grupo estable de artistas, incluyendo a varios latinoamericanos, puedan pasar temporadas en Londres. Muchos de ellos tuvieron exposiciones que fueron fundamentales para sus carreras posteriores: Javier Tellez, Luis Romero, Pedro Reyes, Mario García Torres, Wilfredo Prieto, Laureana Toledo, Cinthia Marcelle, Gabriel Sierra, Renata Lucas, Mateo López, Catalina Bauer, Jonathas de Andrade, Beatriz Santiago Muñoz y Tania Pérez Córdova por nombrar algunos. Alexandre da Cunha y Tonico Lemos Auad serían residentes permanentes de la ciudad gracias a su base en Gasworks. De igual modo, la Delfina Studio Trust, fundada en 1988, que se convertiría en la Delfina Foundation en 2007, ha albergado a artistas como Jorge Macchi y Rivane Neuenschwander en Londres. En 1991, en la galería Modern Art Oxford, Jac Leirner hizo una residencia creando una de sus primeras muestras importantes. Después vendrían las exposiciones individuales de Regina José Galindo (2009), Abraham Cruzvillegas (2011) y la de la artista argentina residente en Londres Amalia Pica (2012).

En 1973, la artista brasileña Lucia Nogueira llegó a Londres como estudiante. Durante los años 80 y 90 alcanzó una presencia distintiva en Londres. Antes de su muerte prematura en 1998, sus preocupaciones y acercamiento coincidieron con un buen número de artistas más jóvenes sobre quienes fue influyente, entre ellos Tacita Dean. Su obra es quizás poco conocida en su país y en el resto del continente, así como muy poco vista en Gran Bretaña. Pablo León de la Barra llegó a Londres en los 90. El da testimonio de la importancia de la artista experimental inglesa Shelagh Wakely, socia de Nogueira, y la influencia que ejerció en él como su mentora. Y, como también afirma Guy Brett, su casa se habría convertido en un punto de encuentro para los artistas latinoamericanos que pasaban por Londres. Las obras delicadas de Wakely son la prueba del fructífero intercambio que hubo con varios artistas, principalmente de  Brasil,  incluyendo a Tunga (a quien conoció cuando llegó a Londres para su muestra en Whitechapel) y a Tatiana Grinberg. El trabajo de Pablo León de la Barra como curador, artista, investigador y blogero ha hecho que el arte latinoamericano, (así como los modernismos tropicales, su herencia contemporánea y el fundamento de sus manifestaciones) sea una parte de la escena artística de Londres imposible de ignorar. Su proyecto colectivo y galería pop-up 24/7, en el que colaboraron Beatriz López y otros artistas y que duró del 2002 al 2005, la galería que fundó con Dietmar Blow, Blow de la Barra, sus posteriores proyectos curatoriales independientes y su ‘community art space’ en la White Cubicule Gallery, han sido todos de gran influencia. También fundó el Novo Museo Tropical, un proyecto itinerante de trabajo artístico que él describe como ‘un museo que está por aparecer físicamente en algún lugar del trópico’ y que fue mostrado recientemente en 2013 como parte de la exposición The Insides are On the Outside curada por Hans Ulrich Obrist en la Casa de Vidro Lina Bo Bardi en São Paulo. También fue curador de la primera Bienal Tropical, ideada por él, en 2011 en San Juan.

Las últimas dos décadas han visto un compromiso más estratégico y consistente con el arte latinoamericano. La primera Bienal de Liverpool en 1999 dio prominencia a artistas como Luis Camnitzer, Doris Salcedo, Adriana Varejão, Ernesto Neto y Miguel Rio Branco. La Tate Modern ha juagado un importante papel al conceder importancia a artistas de los años 50 y 60, muchos de los cuales habían expuesto en Londres décadas antes. En Century City en el 2001, una sección estaba dedicada al arte brasileño neo concreto, y las muestras individuales exhibieron la obra de Helio Oiticica y Mira Schendel. Otra muestra del museo llevó nuevamente la obra de Frida Kahlo al Reino Unido, mientras en la escena contemporánea se ha mostrado la obra de artistas como Cildo Meireles, Gabriel Orozco, Francis Alÿs y Doris Salcedo. Los curadores Cuauhtemoc Medina, Julieta González y José Roca han llevado más obra de artistas latinoamericanos a la colección de la Tate.

La que parece ser una nueva era en la que los artistas latinoamericanos podrían finalmente obtener la prominencia que merecen, no sólo en las exposiciones, sino también en la historia escrita e institucional, de la mano de sus contemporáneos europeos, norteamericanos y por supuesto de las demás latitudes, podría quizás esperar que la idiosincrasia, inventiva y extraordinaria naturaleza de los proyectos precursores, y la entrega personal que éstos han implicado, pueda continuar ya que todo nuevo logro está indudablemente fundado en aquellos que los precedieron.

 

[1] Es el término informal que se usa para designar a siete universidades británicas que fueron creadas en ciudades industriales. (N del T).